Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“¿Y si sí? Pero ¿y si no?”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde

Tal y como si se tratara del juego de la final, – de fútbol para no variar,- desde 2024 se formaron dos equipos; por un lado los usuarios de este distrito de riego y por el otro, los funcionarios representantes de CONAGUA.  Un partido en desigualdad de condiciones, no físicas, sí informativas, porque como ya se sabe: la información es poder.

Por un lado, los usuarios fueron sorprendidos por la firma del Acta 330 durante los últimos días de marzo de 2024, cuyo contenido incluye el pago de 60 millones de dólares para la sesión de derechos de agua de riego o mejor conocido como descanso de tierras (5 millones de dólares para combatir la salinidad de los suelos, de los que no se sabe algo).  Desde entonces y hasta el día en el que la arriba firmante redacta esta atrevida columna, los productores, mayoritariamente adultos mayores, han resistido un partido duro y extenuante, ya que el rival tiene mejor preparación para llegar a este juego en donde puede ganar.

Lo bueno, es que desde que se dio a conocer este documento, los usuarios han resistido cada mala jugada de los oponentes, al no permitir los 7 mil pesos por hectárea (ha) ofrecidos al principio, y con el respaldo de la gobernadora, quien anunció el pago de 16 mil pesos por ha “para todas y todos los productores”, ahí sí mal, porque ni son los 16 mil ni son para todos, porque de esa cantidad, 2 mil 500 pesos se supone que se deben destinar a un barbecho, como requisito.  No para todos, porque a consideración de las asambleas de cada módulo de riego, se aplicó la llamada, ahora odiada “licuadora”, que consistió en repartir de manera equitativa a todos los usuarios y por lógica, les tocó de menos.

Lo malo, es que ya inicia la segunda mitad de este 2026, año en el que terminará la vigencia del Acta 330 el último día de diciembre y todavía no se paga lo que corresponde a este año, ¿y del 2024? Que tampoco se pagó, se fue a obras en el distrito, pero con el total desconocimiento de los usuarios.

Lo feo, es que aún y cuando CILA sección Estados Unidos aprobó el pago de 5 mil 600 ha que significan 90 millones de pesos, este tendrá que detenerse porque CONAGUA, sin avisar, envió una contrapropuesta al vecino país para el pago de 16 mil ha, y no las 13 mil ha de las que se habló durante este año.  Sin duda, la representación de la dependencia federal en Baja California metió un gol a los usuarios, el marcador puede cambiar a favor de ellos.

Lo peor, es que una vez que termine este partido que ahora mismo se juega y que está por terminar, en el túnel a los vestuarios, espera otro equipo: Gobierno del Estado para jugar el partido por el pago compensatorio por 70 millones de pesos como resultado de las modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales, pero ese es otro partido.

Quedan preguntas por hacer.

¿Y si llega el 31 de diciembre y no les pagan a los usuarios el descanso de tierras de este año?

¿Y si se “pierde” ese recurso?

¿Y si llega la siguiente acta con otro programa de descanso de tierras con más recurso económico?

¿Y si siguen sin ponerse de acuerdo los usuarios, los directivos de los módulos de riego y la CONAGUA?

¿Y SI NO?