Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Banxico se moreniza e imprimirá dinero como loco

A juzgar por ciertos análisis recientes, el banco central ha abandonado su autonomía y se convertirá en maquinita de los billetes para el gobierno. Totalmente falso, pero hay un trasfondo preocupante

Por Sergio Negrete Cárdenas

El titular de este escrito es un poco, pero solo un poco, más amarillista que algunos que han visto la luz en días recientes. Un documento técnico del Banco de México (Banxico) se transformó repentinamente en la evidencia de que el banco central se había desprendido en los hechos de su autonomía y se preparaba para imprimirle dinero al Gobierno Federal a raudales. Sonaron las campanas de alarma sustentadas por ríos de tinta y videos inquietantes. La realidad es muy diferente pero hay un problema real de trasfondo: el deterioro de la credibilidad en el Banxico.

Narrativa financiera espeluznante

La economía tiene sus facetas aburridas, pero otras muy llamativas. Se trata, finalmente, del bolsillo de las personas, y eso se presta a narrativas espeluznantes. La Circular 8/2026 del Banxico fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 15 de junio. Ya hubo quien, hay que ponerle un toque conspirativo al tema, especuló que se hizo precisamente ese día porque México jugaba contra Chequia en el Mundial. Ya se sabe, muchos dejan de leer el DOF cuando hay un buen partido futbolero.

La Circular se centraba en detallar un mecanismo de subasta por medio del cual el banco central comprará deuda pública en el mercado secundario. Deuda en forma de Certificados de la Tesorería (Cetes) y Bonos de Desarrollo (Bondes) F.

De ahí derivó un relato financiero escalofriante: el banco central empezaría a comprarle deuda al gobierno, esto es, a financiarlo. El déficit público hallando un siempre dispuesto comprador para sus bonos si ya no encontraba mercado entre los ahorradores privados, sobre todo si eventualmente México pierde el grado de inversión. El morenato había conquistado al Banxico. Entre las especulaciones más arrebatadas, se asomaba un horizonte de elevada inflación y desplome del peso.

Realidad menos emocionante

La realidad es que el Banxico ya compra deuda gubernamental, aunque no como lo hará en el futuro cercano, entre un mercado más amplio de vendedores en el sector financiero aparte de los tradicionales bancos (como las Afores y otros fondos de inversión). La compra de deuda en sí no tiene nada de novedad. Pero, también fundamental, lo seguirá haciendo (como lo establece claramente la Circular) en el mercado secundario. Esto es, de particulares que la compraron previamente del gobierno, ellos sí en el llamado mercado primario. No, el banco central no le comprará deuda a la administración que encabeza formalmente Claudia Sheinbaum, no se transformará en una máquina impresora de billetes (físicos o electrónicos) financiando un déficit de magnitud importante y por lo tanto eventualmente atizando la inflación y reduciendo el valor de la moneda nacional.

Pero además las compras estarán limitadas en cantidad y plazo. Ocurre que tanto los Cetes como los Bondes F no son los bonos de mayor vigencia en el mercado (lejos de ello) pero, además, lo más importante, ofrecen tasas de interés variables, no fijas. No se trata de ofrecer un soporte ni siquiera de largo plazo, sino de inducir que las tasas de muy corto plazo del mercado sean cercanas o iguales a la Tasa Objetivo que fija el Banxico. Se trata de proveer mayor liquidez al mercado de deuda, no de financiar al gobierno.

El problema de fondo

El problema de fondo tras las fantasiosas narrativas es otro. La Junta de Gobierno del Banxico ha carcomido en años recientes su credibilidad. Nadie les cree, probablemente ni ellos, que buscan lograr una meta de inflación de 3% con su política monetaria. Para bien o mal, la impresión que han dado reduciendo en forma importante la tasa de interés en años recientes ha sido que quieren empujar el raquítico crecimiento económico, aún a costa de una mayor inflación, ignorando su mandato constitucional. Esto es, lo que el gobierno quiere. Historias de una mayor connivencia encuentran un público receptivo.

Varios de los miembros de la Junta de Gobierno, empezando por la Gobernadora, llegaron al cargo sin nunca haber pisado el Banxico como funcionarios y sin experiencia alguna en el manejo de la política monetaria. Entre ellos la escuela común fue haber trabajado en la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, y de ahí a puestos de mayor responsabilidad en manejo puramente financiero, incluyendo en la Secretaría de Hacienda. No llegaron a sus posiciones actuales con el respecto del gremio que sabe de teoría y política monetaria, y tampoco se lo han ganado hasta hoy.

Terreno fértil para narrativas espeluznantes, y más cuando el Banxico no ha tomado la iniciativa de contraponer las fantasías que ahora circulan sobre la reciente Circular. Un comunicado de prensa detallando en lenguaje entendible para el público de lo que realmente se trata ese documento debió haber sido emitido hace días, pero al parecer en el banco central prefieren, o en todo caso no les importa, que muchos se crean la historia de un Banxico transformado en una infatigable impresora de billetes.