Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“Dios aprieta, pero no ahorca”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde

Ante una tribulación o adversidad, ¿quién no ha usado el dicho “Dios aprieta, pero no ahorca” Muchos.

Este dicho hace referencia al límite del dolor, al consuelo que significa saber que el sufrimiento no es eterno, a tener ánimo y fe para encontrar en algún momento, la solución a un determinado problema.

Desde 2024 hasta mitad de este 2026, lapso en donde se cerró la frontera al comercio de bovinos en pie entre México y Estados Unidos a consecuencia de la detección de la mosca del gusano barrenador del ganado en animales centroamericanos y por decisión de los vecinos del norte de proteger la salud animal, así como toda la cadena productiva de la ganadería que desarrollan, los pecuarios nacionales sufrieron las de Caín, como popularmente se dice.

Durante este periodo a la fecha, el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Agricultura, nunca tomó como ejemplo al homólogo estadounidense de proteger la frontera sur, a sabiendas del daño a la ganadería nacional y al riesgo para la salud pública, porque al igual que a los bovinos, el gusano barrenador también se hospeda en humanos.

Las pérdidas para la ganadería nacional fueron cuantiosas, de acuerdo a una entrevista que otorgó el presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Álvaro Iván Bustillo Fuentes, a InfoCampoBC el pasado 19 de enero de 2026, en donde dijo que los pecuarios dedicados a la exportación de bovinos, hasta ese momento, dejaron de percibir 1.2 billones dólares.

Sin embargo, y para lamento de la mayoría o todos los productores del campo, los tiempos del Gobierno Federal no son los mismos que los tiempos de los agricultores y los ganaderos, ya que, además de no cerrar la frontera sur, hecho que continúa, diseñaron a su tiempo, un protocolo zoosanitario que no impidió la propagación de la mosca del gusano barrenador a otros Estado y ahora está en la mayoría de las entidades de la República, y en donde se mantienen cuatro Estados libres: Baja California, Baja California Sur, Sonora y Chihuahua.

Para fortuna de la ganadería bajacaliforniana, existe Sonora, quienes guardan celosamente las fronteras con otros Estado, ya que gracias a sus acciones han logrado contener muchas enfermedades que aquejan a la ganadería.

Ante el anuncio de la Secretaría de Agricultura de Estados Unidos (USDA por las siglas en inglés) el pasado viernes 24 de julio, de reabrir el comercio con México el próximo 24 de agosto por Douglas, Arizona frontera con Agua Prieta, Sonora, pone a los ganaderos del vecino Estado en un papel preponderante para reanudar la economía que genera la exportación de ganado y sí, “Dios aprieta, pero no ahorca” y no porque la arriba firmante crea, piense o insinúe que los estadounidenses tengan el papel de Dios, ¡no!, sino porque las pérdidas que se han generado para los pecuarios han sido cuantiosas y este anuncio, solo el hecho de avisar que se abrirá la frontera, ya es motivo de júbilo entre los ganaderos mexicanos, especialmente los exportadores de Sonora. Pero la cosa será lenta.

En entrevista para InfoCampoBC, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, Juan Carlos Ochoa Valenzuela, expresó su beneplácito y motivo de festejo ante el anuncio de USDA, sin embargo fue cauteloso en cuanto al proceso para que por fin un bovino mexicano, en este caso sonorense, pise suelo gringo, ya que al enterarse de la reapertura el pasado 24 de julio, durante los próximos días, esperarán detalles de la logística que dictará Estados Unidos, mismos que darán paso a las decisiones que los ganaderos dirigidos por él, tomen, así como la autoridad federal. 

La noticia es buena, el proceso largo y en Baja California aún más largo, ya que lamentablemente los ganaderos de la región todavía están lejos de ser invitados al baile, porque primero es lo primero: lograr los barridos para detectar la tuberculosis bovina y luego hablarán del resto, sin embargo, ¿qué representa la reapertura de la frontera, por Sonora, al comercio de bovinos en pie a Estados Unidos? LOS QUE SABEN y lo saben muy bien, aseguran que el beneficio  es un mejor precio por kilo, ya que de acuerdo a la información reciente en este rubro en las engordas del Valle de Mexicali, el precio oscila entre los 86 a los 81 pesos el kilo de becerros machos de entre 200 y 250 kilos de peso,  respectivamente, mientras que en las vaquillas, en el mismo rango de peso, se registra entre los 82 y 77 pesos el kilo. 

Ahora bien, de acuerdo a la entrevista con Ochoa Valenzuela, los ganaderos representados por él, Sonora siempre ha cumplido al pie de la letra las reglas marcadas por Estados Unidos para mantener la exportación de ganado, “pero políticamente los temas se han complicado y entendemos que somos parte de un problema político más que de lo anterior” (sic).

Sobre esto, nacen las siguientes preguntas. ¿Por qué si Estados Unidos es tan riguroso con los protocolos zoosanitarios, y más con el  avance del gusano barrenador a la frontera con México, decidió abrir el comercio?, ¿qué habrá pactado México con Estados Unidos  para reabrir la frontera?, ¿qué pasará con la proveeduría de ganado de las engordas de Mexicali?, si Sonora no permite el paso de ganado de otros Estados a  Baja California ¿qué pasará en el Estado con el precio de los becerros nacidos en la entidad y la carne?, ¿existe clasificación de becerros de Baja California homologada con los de Baja California Sur, Sonora y Chihuahua?, ¿qué pasa con los programas de clasificación de carne?

Es un hecho: “Dios aprieta, pero no ahora” y en este caso al parecer, aflojó dos deditos.