Por César Villalobos López
LO BUENO: La intención del Comité de Turismo y Convenciones de San Felipe por llevar eventos culturales sobre las tradiciones nacionales, en este caso la presentación de una serie de bailables y la utilización de instrumentos ancestrales poco conocidos, o más bien, desconocidos para la gran mayoría de la población.
LO MALO: La ausencia de personal especializado en el manejo y control del audio, dando la impresión, por el ensordecedor sonido, de que se estaba en un antro y no en un festejo cultural que se realizaba por séptima ocasión.
LO PEOR: Las reiteradas invitaciones del maestro de ceremonias para que los concurrentes buscaran bebidas espirituosas, determinación que cada persona puede asumir sin necesidad de insinuaciones, tomando en cuenta que San Felipe, como todos los puertos son zonas tolerancia para todo tipo de bebidas.



El festival inicio a las 6 de la tarde y entrada la noche se elevo el volumen de los antros o centros de recreo aledaños al templete donde estaba desarrollando del Séptimo Festival, haciendo imperceptible la música de los bailables.
Ahora bien, hay que reconocer el esfuerzo de los coordinadores de los grupos participantes y más de las y los jóvenes y sus familias que tuvieron hacer el viaje al puerto.
Tomando en consideración que COTUCO es un organismo promotor del turismo, ¿los directivos en San Felipe les ofrecieron y proporcionaron algún alimento, combustible u hospedaje?
La pregunta es porque la gran mayoría, para no decir que el total de los asistentes, no eran residentes de San Felipe, sino turistas que generan movimiento económico entre los diversos negocios, con lo que se cumple el objetivo del COTUCO.
Vale la pena mostrar algunos aspectos del esfuerzo y dedicación de quienes participaron en las diferentes exposiciones musicales.

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