Además de su agradable sabor, el café también podría traer ciertos beneficios a sus consumidores. Imagen RRSS. Foto autor
Por Carolina Aranda Cruz
Una de las rutinas más universales es tomar una taza de café por la mañana, es tan común que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural lo reconoce como la segunda bebida más común a nivel mundial. Además de su agradable sabor, también podría traer ciertos beneficios a sus consumidores.
Un estudio de JAMA Network, reveló que beber entre 2 y 3 tazas de café disminuye en un 18% el riesgo de desarrollar demencia. Un dato importante si tomamos en cuenta que entre 55 y 57 millones de personas sufren de dicha condición, según datos de la World Health Organization.
¿Cuáles son las condiciones para obtener este beneficio? El café debe tener cafeína y que este sea de buena calidad. La primea condición es fácil, la segunda es un poco más compleja. De acuerdo con Jorge Luis Bernal Cataño, uno de los mejores catadores del Coffee Quality Institute, “el café debe verse como un alimento. Es importante cuidar la calidad de su producción: usar fertilizantes naturales para nutrirlo, plaguicidas que no desgasten la tierra y evitar los tuestes altos”.
El problema con los tuestes altos: producen ácido quínico y cafeico, dos compuestos capaces de inflamar el cuerpo de forma general. La inflamación prolongada se relaciona directamente con el deterioro cognitivo, pues daña intensamente los tejidos, incluso los cerebrales. The Journal of Neuroscience Nursing señala un hallazgo revelador —en un estudio con roedores— tras un episodio convulsivo en un organismo inflamado, se puede perder el 80% de las neuronas nuevas. En cambio, los tuestes medios y bajos promueven una buena salud intestinal, los antioxidantes actúan como probióticos los cuales disminuyen la inflamación.
Actualmente los tuestes altos son los predominantes en el mercado, porque al quemar el grano del café se enmascaran defectos de origen a través de la carbonización. Sin embargo, como se vio anteriormente, no se pueden esconder los efectos adversos en el cuerpo.
Promover una buena calidad del café no solo disminuye nuestra propensión a desarrollar demencia, sino también otros padecimientos relacionados con la inflamación crónica. La obesidad, por ejemplo, es un estado inflamatorio sostenido que puede desencadenar múltiples afecciones en distintos órganos. Por lo tanto, elegir un café de tueste medio o bajo y producido con cuidado no es un simple gusto: es una decisión de salud integral.

Más historias
ONU calcula que los alimentos básicos han subido un 6,1 % tras dos meses de bloqueo en Ormuz
La otra cara de la guerra: la escasez y la subida de precios ahogan la agricultura en Asia
Demandan a Trump para tratar de frenar perforación en aguas profundas del Golfo de México