Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“Ciega, sordomuda”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde

La confianza es una emoción positiva de que algo ocurrirá con uno mismo o con alguien más.  Es la esperanza, la fe, la credulidad, la tranquilidad y determinación de un hecho.

La confianza en el Gobierno es todo lo anterior, además de que las decisiones que se tomen, beneficien el interés público, sin embargo, la creencia se termina cuando en repetidas ocasiones lo descrito anteriormente no ocurre.

En 1998, una voz femenina de origen colombiana, Shakira, saltó a la popularidad al interpretar una canción que habla precisamente sobre la esperanza, titulada “Ciega, sordomuda”, así como la credulidad en la que cae en las promesas de amor del ser querido y, se convierte en bruta, ciega, sordomuda, al anularla con palabras huecas que no llegan a algo concreto.

La lucha que los usuarios del Distrito de Riego 014 emprendieron desde principios de 2024 cuando se enteraron de que las secciones mexicanas  y estadounidenses de CILA, fueron “Ciegas, sordomudas”, al no contemplar a los usuarios y firmar el Acta 330, en donde el país vecino entregaría a México 65 millones de dólares a cambio de retener el agua que corresponde al Tratado de Aguas de 1944, que en teoría ascienden a mil 850 millones de metros cúbicos (mm3), en números redondos, por motivo de una sequía recurrente en el Río Colorado, y que, los estadounidenses necesitan para mantener el nivel del Lago Mead, en poco más de mil 60 pies sobre el nivel del mar, para generar energía y destinarla a varios usos de los habitantes de  Los Ángeles y San Diego, California, Phoenix, Tucson, Arizona y Las Vegas, Nevada, principalmente.

Dicha situación climática seguramente provocará la emisión de otras Actas que seguramente extenderán el tiempo de retención de agua, intercambio o compra, para el caso es lo mismo: Estados Unidos entrega dinero a México por el recurso natural finito e indispensable para que el campo mexicalense produzca alimentos, que sí, se cosechan en los surcos y no brotan de los estantes en los mercados.

Desde 2024 hasta este 2026, tiempo en el que está vigente el documento mencionado, comenzó un estire y afloje entre los usuarios y los representantes de CONAGUA en el Estado y Federal por saber cómo se repartirían esos 65 millones de dólares, que en realidad fueron 60, porque 5 millones de dólares, se destinarían o destinaron, (no se sabe), a obras de recuperación de suelos salinos.  

El calvario comenzó ahí, hasta llegar a 16 mil pesos por hectárea que “se entregarán a todas las productoras y los productores del Valle de Mexicali”, aseguró así por la Gobernadora del Estado, Marina del Pilar Ávila Olmeda, aquel 27 de enero de 2025, durante la celebración del “Día del Ejido” en medio de aplausos y vivas de los asistentes.  

El camino que han recorrido los usuarios, fundamentalmente personas de la tercera edad,  encabezados ahora por la Sra. Ana Quirino Hernández al frente de la organización Usuarios para el Descanso de Tierras, a quien, contrario a Sakira en la canción “Ciega, sordomuda”, no se les ha acabado el argumento ni la metodología, cada vez que aparece frente a ellos la anatomía, antes de Francisco Bernal Rodríguez, y ahora, de Manuel Guerrero Luna; el primero de ellos, a quien recayó la responsabilidad como director de CONAGUA en la entidad, de dar las explicaciones del Acta 330, que representa hasta ahora, un descalabro para el sector agropecuario local, y el segundo mencionado, como quien ahora debe dar solución a todo lo que se presente.

Lo que a los usuarios les ha sobrado, son pantalones, no así a la letra de la canción de finales de la década de los 90, porque a la Sra. Quirino, a quien han impedido acercarse, ya no se diga hablar con el director general de la CONAGUA, Efraín Morales López, para pedirle explicaciones del reparto cuestionable de los 60 millones de dólares, solo se ha logrado una parte de esa dispersión, de la que el  pasado 11 de febrero, con una marcha desde las instalaciones del organismo operador del agua hasta las de CILA, los usuarios lograron reunirse con el director de Área de CILA sección mexicana, José de Jesús Luévano Grano, quien informó que solo quedan 5 millones de dólares, es decir, 90.18 millones de pesos para el descanso de tierras, tal hecho tomó por sorpresa a los usuarios, ya que basados en cuadro informativo que poco tiene de claro y mucho de confuso, los interesados no tuvieron de otra, que aceptar ese recurso, así lo dieron a conocer el pasado 2 de marzo, en donde a puerta cerrada para los medios de comunicación, se reunieron con Guerrero Luna para aceptar lo inevitable.

Para mal de los usuarios, no bastaron los argumentos de la Sra. Quirino Hernández de defender el recurso de los 164 mm3 de agua que equivalen a 14 mil 270 hectáreas (ha) destinados, según el Acta 330, al ciclo 2023- 2024, que corresponde al primer año de vigencia del documento, y que, según los representantes de CONAGUA en la entidad, se destinó a obras hidráulicas de las que no han informado a los usuarios.

De los dineros del ciclo 2024- 2025, sí llegó a los usuarios, mismos que ascendieron a 246 mm3, es decir, 22 mil 638 ha, equivalentes a poco más de 350 millones de pesos, de acuerdo a los datos contenidos en el Acta y a la explicación confusa que Luévano Grano dio a los usuarios el mes pasado.

La lucha es pues, que el resto de los dineros que corresponden al 2026, sean entregado a los usuarios, sin embargo, solo quedan disponible 90.18 millones de pesos, es decir, 5 millones de dólares que equivalen a 5 mil 600 hectáreas y no las 6 mil 838 de las que se habló en un principio.

Ciegos, sordomudos, es así como los representantes de CONAGUA han permanecido a los reclamos de los usuarios, quienes se han mantenido con la esperanza, no así como Shakira, que “no hace otra cosa más que amarte”, sino por el contrario, pierden la confianza en quienes deciden qué hacer, cómo, cuándo y en dónde.