Soberanía de Claudia
Por César Villalobos López
Las expresiones de soberanía, pan de cada día de la presidenta Claudia Sheimbaum, dan la impresión de carecer de sustento, o de no corresponder su aplicación, a lo que realmente quiere o pretende señalar.
Por ejemplo, menciono la defensa de la soberanía cuando se entero de que agentes de la CIA estadounidense habían participado, junto con dos entes del gobierno de la 4T y de su segundo piso, el ejército y la guardia nacional, en el desmantelamiento del mas grande laboratorio productor de estupefacientes.
La jefa de estado, como ha sido tradicional en su gestión, no fue enterada por los titulares de ninguna de las dos dependencias de las que depende la seguridad nacional, de las acciones desarrolladas, por tanto, no hubo un reconocimiento oficial a los beneficios incursión por la sierra de Chihuahua.
En este caso, como en el de Pemex y en otros muchos más a la jefa del ejecutivo le sucede lo que al marido ofendido, es la ultima en saberlo, o porque sus colaboradores de confianza le fallan por incapacidad o le ocultan las deficiencias operativas de sus respectivas dependencias.
El uso de la soberanía nacional, en las diarias conferencias mañaneras de la presidenta Sheimbaum, tomo mas fuerza cuando el gobierno de los Estados Unidos solicito la detención, con fines de extradición, de destacados militantes de Morena e integrantes de su gobierno.
De inmediato surgió la solicitud para presentar pruebas de las acusaciones de los fiscales estadounidense y la negativa de atender la petición, bajo el argumento de la soberanía que, de hecho, en nuestro país está perdida debido a que el estado da la impresión de no tener la capacidad que tiene un Estado para ejercer la autoridad dentro de su territorio, según lo establecido en su constitución y sus instituciones formales. La organización del poder (ejecutivo, legislativo y judicial) …
Esa incapacidad ha permitido la diseminación de actividades delincuenciales a lo largo y ancho del país, donde productores agrícolas, empresarios, comerciantes y los ciudadanos en general, estan expuestos al pago de piso, extorciones, amenazas, agresiones y perdías de vidas productivas a mano de la delincuencia.
Hay que recordar que la política de abrazos, no balazos, de Andrés Manuel Lopez Obrador, propicio el incremento y expansión de la delincuencia, acción continuada por la creadora del segundo piso de la 4T, quien además ha permitido la proliferación de marchas y plantones, bajo el argumento de no represión y respeto a los derechos humanos.

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