No pasa nada
Por César Villalobos López
Resulta sumamente preocupante que los gobiernos de la 4T, incluyendo al del segundo piso, desde la presidenta hasta los alcaldes, pasando por gobernadores y gobernadoras, ante los hechos delictivos que diariamente se presentan a lo largo y ancho del país, en sus diálogos aseguren que todo está bien, no pasa nada, hay seguridad.
Los y las responsables de los gobiernos de la 4T y de su segundo piso, incluyendo a los integrantes de las mesas de seguridad, parece tener oídos sordo y estar ciegos ante lo que diariamente ocurre en nuestras carreteras, donde la complicidad, la colusión o la sumisión de elementos del ejército, de la guardia nacional y la fiscalía, es evidente.
En octubre del 2024, en el trayecto de Mexicali a Tepic, nos encontramos una serie de retenes, unos oficiales y otros no, en donde solo respondiendo a preguntas de los elementos en ellos, nos dieron el paso para continuar.
No ocurrió lo mismo en un retén ubicado en Rosario Sinaloa, instalado bajo un puente, donde después de una acuciosa revisión del interior del vehículo, por un elemento, suponemos del sector oficial, pasamos a la revisión de la cajuela y durante el proceso, en varias ocasiones escuchamos “venga para acá”, que fue subiendo de tono.
Viéndole le pregunte, me habla a mí, su respuesta fue en tono molesto y hasta grosero “a quien más cabron”, el individuo con vestimenta común y corriente, sin uniforme ni insignias, estaba a unos metros, en un recoveco de un pilar del puente, camine hacia él y me grito, apúrese.
“sabe que le puedo quitar los zapatos y lo puedo encuerar”, fueron sus primeras palabras al llegar al lugar donde había una tabla como mesa, puedes hacer lo que quieras, estoy en tus manos, fue mi respuesta.
Saque lo que trae en las bolsas, coloque lo que traía en la bolsa derecha del pantalón, llaves y obvio, dinero, al salir de Mazatlán había sacado 5 mil pesos de un cajero, pretendió poner su mano sobre ellos, pero fui más rápido y me dijo, “déjeme contarlos para ver sino trae mas de 10 mil dólares”, tras contarlos los volví a colocar en mi bolsa.
“saque lo que tare en la otra” me dijo y al sacar la cartera conde porto identificaciones y tarjetas le pregunte que buscas, “droga” fue la respuesta, sonreí y le dije, la droga va para el norte, no para el sur y me pregunto “porque me ve asi”, porque no actúas como un oficial, me regreso la cartera y me dijo “váyase”.
Al hacer fila para la revisión observamos como un conductor de un vehículo adelante, en el mismo recoveco donde opera, le dio dinero.
Los robos de tractocamiones, los asaltos que antes, con la Policía Federal de Caminos, no eran tan frecuentes, y se suponía que la Guardia Nacional se haría cargo de la vigilancia en las carreteras de México.

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