“Del abogado del diablo al efecto Mandela”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde
La expresión “ser el abogado del diablo” actualmente se emplea en diferentes situaciones, sin embargo, su origen se remonta al año 1587 en donde la iglesia católica otorgaba dicho cargo a quien cuestionaba la vida de aquel que se pretendía canonizar, es decir, ponía en entredicho su actuar con el propósito de autentificar la veracidad del comportamiento de la persona en cuestión.
En estos tiempos ser el abogado del diablo se interpreta como aquella persona que expone argumentos contrarios a los que cree, sin embargo, el propósito no es atacar, sino presentar diferentes planteamientos para mejorar el pensamiento crítico.
Basado en lo anterior, sirva esta atrevida columna para ello: mejorar el pensamiento crítico del debate, para construir, para aportar y no dividir en un entorno tan álgido, delicado, vulnerable y necesitado de atención: el sector agropecuario.
El pasado 10 de agosto, durante una asamblea informativa convocada por la directiva del Consejo Estatal de Productores de Trigo, la titular de la SADERBC, Mónica Vargas Núñez, se comunicó por celular para anunciar a los asistentes el apoyo de mil 500 pesos por hectárea (ha) al trigo cristalino. Noticia que fue aceptada por los interlocutores.
Dicho anuncio fue formalizado diez días después, cuando el 20 de agosto, los integrantes de la directiva del Consejo Estatal de Productores de Trigo, encabezada por Horacio Gómez Carranza, en el carácter de representantes de los productores del cereal, fueron citados a la oficina de la gobernadora Marina del Pila Ávila Olmeda, quien estuvo acompañada por la titular de la SADERBC, Mónica Vargas Núñez y el secretario General de Gobierno, Juan José Pon Méndez, para signar dicho acuerdo en donde se aseguró la entrega de los dineros anunciados, que como se acostumbra, se informó mediante un comunicado oficial, y en donde no se mencionó el monto total del apoyo, es decir, nunca se dijo que se trata de 34 millones de pesos, fue ahí en donde el efecto Mandela se apoderó del hecho y se ha confundido el panorama.
¿Por qué el efecto Mandela? Esto se refiere a un fenómeno psicológico en donde un numeroso grupo de personas comparte un recuerdo falso o incorrecto de un hecho, aplicado a esto, obedece a que el apoyo económico que en años recientes se ha destinado al trigo cristalino, ya sea por baja productividad o la compra de coberturas, hoy como apoyo emergente al ingreso, en el ciclo agrícola 2022- 2023, ascendió a 34 millones de pesos, de acuerdo a las casi 29 mil 500 hectáreas sembradas, con una producción de 170 mil toneladas y un apoyo de 200 pesos por tonelada.
La referencia de ese beneficio desde entonces hasta ahora, fue llamarlo “los 34 mdp”, por ello el efecto Mandela se apoderó de la memoria colectiva.
La suspicacia y posteriores reclamos llegaron como ola, ya que, por otro lado, el presidente de Producción y Progreso, Ricardo Muñoz Silva, calculó el apoyo económico del ciclo 2022- 2023 entre el número de las hectáreas de trigo cristalino sembradas este año en el Valle de Mexicali. El resultado: mil 856 pesos.
Hasta ahí todo bien, pero no, porque esos 34 millones de pesos que se han mencionado, es en referencia a lo entregado hace tres ciclos agrícolas, cuyos conceptos de apoyo han cambiado de acuerdo a la situación que se vive en el momento, es decir, el reparto del recurso ha sido por compra de coberturas, toneladas y hoy por hectárea.
La situación ha escalado a tal grado que derivado de una asamblea convocada por la directiva de Producción y Progreso el pasado 24 de agosto, se acordó tomar las instalaciones de la SADERBC en el Ejido Sinaloa, situación que al momento de la redacción de esta atrevida columna, se mantiene, en donde además del reclamo de obtener mil 856 pesos por ha y no los mil 500 pesos firmados, los manifestantes exigen que el programa compensatorio con un recurso total de 70 millones de pesos para este año para entregar a los usuarios afectados por las modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales a finales del año pasado, se reanude el registro que corresponde a la SADERBC, que consta de un apoyo de 45 mil pesos en especie, y se entregue a todos los agricultores, pero ¿sabrán que el primer requisito es ceder el volumen de agua a la zona costa? Hay que tener en claro que ese el motivo del programa: CEDER EL AGUA.
Otra de las exigencias, pero para los productores de alfalfa es recibir un costal de semilla para continuar en la producción de este forraje, sin embargo, no hay que perder de vista que otro de los reclamos de los agricultores de este producto, es el problema de comercialización al no encontrar quién les compre a 240 pesos la paca y no a 180 pesos aproximadamente, que es a lo que se ha podido vender.
¿El motivo? Demasiada alfalfa en el Valle de Mexicali, por ello es que lograron el apoyo de los Diputados de 13 fletes a diferentes Uniones Ganaderas Locales de la zona costa, así como de la gestoría de la SADERBC para tal hecho.
En la precaria opinión de la arriba firmante, pero con información de LOS QUE SABEN y saben bien sobre este menester, es imperativo que la cédula de cultivos vuela a equilibrarse como antaño, en donde se procuraba el 60% de la superficie a sembrar en el ciclo agrícola otoño- invierno, el 30% en primavera- verano y el 10% de la tierra, para perennes. ¿Elemental, ¿no?
Lo cierto es que, de acuerdo a la información disponible a la fecha, los productores de trigo cristalino recibirán aproximadamente 5 mil 700 pesos por tonelada, es decir; 300 dólares por tonelada de lo pactado con la industria (hay que considerar el tipo de campo FIX), mil 500 pesos por ha del apoyo de Gobierno del Estado y los 430 pesos por ton de la Federación, si es que no se hace ojo de hormiga como cada ciclo agrícola.
Sin ánimos de ser el abogado del diablo y con la intención de evitar el efecto Mandela, la responsable de esta atrevida columna, es precisamente exponer los argumentos para contribuir al pensamiento crítico de los involucrados.

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