«No hay peor lucha que la que no se hace»

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde
Imágenes: tomadas de Facebook
«No hay peor lucha que la que no se hace»; frase atribuida al filósofo, sociólogo y economista alemán Karl Marx, mejor conocido entre los hispanos como Carlos Marx, significa que la peor decisión es abandonar un propósito. Este pensamiento muestra el espíritu revolucionario, pues Marx impulsó la lucha de clases.
“La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Según fuentes consultadas, esta frase la dijo el argentino Ernesto “Che” Guevara, médico, político y luchador clave en la revolución cubana.
“El que no arriesga no gana”, famoso refrán cuyo sentido se refiere a que quien no intenta algo aunque signifique un peligro, tiene la posibilidad de ganar. También alude a las dos frases anteriores utilizadas en infinidad de situaciones difíciles, complejas de lograr o resolver.
En años recientes, el campo mexicano ha sufrido embates significativos que ha valido el deterioro de este, ya sea por los bajos precios de los granos a nivel mundial, el cambio climático que afecta el rendimiento por hectárea, la sobreproducción en los países líderes en determinado cultivo, el cambio en las preferencias de los consumidores, plagas que provocan el cierre de fronteras a la comercialización, sin embargo, quienes por algún motivo deciden seguir en la agricultura y la ganadería tienen como mantra alguna de las tres frases citadas en un principio.
Al momento de la redacción de esta atrevida columna, todavía no se sabe quién ocupará la dirigencia del Consejo Estatal de Productores de Alfalfa en el Estado, pues hay dos planillas registradas para ello.
Por un lado, la planilla roja integrada por Ricardo Muñoz Silva, para presidente; María Lorenza López Ruiz, como tesorera; Fabián Álvarez Castro, como secretario, así como Yolanda Gómez Partida, Eulalio Medina González y Javier Fidel Félix Castro, como primero, segundo y tercer vocal respectivamente.
Por otro lado, la planilla verde se compone por Jorge Estrada Quevedo en la presidencia; Juan Antonio Higuera Barrientos, para la tesorería; Beatriz Vianey Aguilar Fregoso, como secretaria, así como José Luis Beltrán Fernández, Juan González García y Gabriel Gutiérrez Terrazas, para la primera, segunda y tercer vocalía.
Ambos grupos, aunque contrarios buscar lo mismo, de acuerdo con los planes de trabaja planeados y publicados por ellos, ya que, en lo general coinciden en lograr precios justos al momento de comercializar la alfalfa, contar con el agua de riego necesaria para lograr que el subsector se mantenga en la cédula de cultivo, gestionar créditos, lograr nuevos mercados, así como mantener la relación con los órdenes de Gobierno para interceder por los alfalferos.

Quien sea que gane tendrán mucho trabajo por hacer, ya que, aunque de lejos parece fácil, porque lo que buscan está claro en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable en los artículos 1, 17, 18, 19, 22, 149, 150, 151 y 152, en donde se establece la participación de los representantes de los Consejo de cualquier grupo de productores, así como la responsabilidad de la Federación y el Estado para que estas se cumplan, así que hay mucho para que el lápiz corra y poco el tiempo, ya que el periodo va de 2026 a 2028.
Uno de los puntos en que las dos planillas coincide es en lograr mejores precios, ya que, como se sabe y no solo por LOS QUE SABEN y lo saben bien, es que la paca de alfalfa se comercializa actualmente entre 185 o 190 pesos aproximadamente, según anuncios publicados en algunas redes sociales, por ello, existe una preocupación genuina de la rentabilidad del cultivo, sin embargo, en apego a la ley de oferta y demanda, principio básico que fija los precios en una economía de libre mercado, es que, si hay mucho de algo, el precio baja, pero si hay poco de ese algo, el precio sube.
Dicho sea de paso, es imperativo desarrollar nuevos mercados rentables, incrementen la demanda y que por lógica, sean rentables para los agricultores.
En el caso de la alfalfa el principio aplica perfecto, sin embargo hace algunos años durante las reuniones del Comité Hidráulico integrado por representantes de las entonces SAGARPA, SEFOA, así como CNA y el Distrito de Riego 014, se planeaba la cédula de cultivos para el siguiente ciclo agrícola, además de revisar el punto en el Comité del Permiso Único de Siembra, en donde se tenía claro designar un porcentaje de la superficie para cada ciclo, ya sea otoño- invierno 60%, primavera- verano 30% y perennes 10%, el famosos “60- 30- 10”, pues de acuerdo al agua de riego disponible, LOS QUE SABÍAN, sabían que con esa designación se evitaba traslapar los riegos del trigo, algodón y alfalfa, ya que en ese tiempo había una superficie importante de los primeros dos cultivos.
Los años cambian y en años recientes la superficie sembrada en el Valle de Mexicali ha disminuido tanto que ha modificado el porcentaje para cada ciclo, pues ahora se tiene algo así como un 42- 23.5- 35, nada armonioso fonéticamente, menos positivo para los productores.
¿El motivo? Baja rentabilidad tanto del trigo como del algodón. ¿Lo lógico? Que los productores se cambien de cultivo a la alfalfa para sobrevivir y no dejar la actividad.
En esta paradoja que es el campo mexicano, “No hay peor lucha que la que no se hace”, “La única lucha que se pierde es la que se abandona”, o “El que no arriesga, no gana”, lo verdaderamente malo, a como están las cosas para los productores posiblemente lo único que ganen sea la friega del trabajo que se van a poner por tan bajos precios a obtener. Ver menos

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