Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“Sin tierra y sin libertad o el festejo que yo ví”

Por  Orfalinda Hinojosa Elizalde

Como cada 27 de enero, vecinos del Valle de Mexicali y representantes del Gobierno del Estado y Municipio, así como líderes de los productores se apersonan al Ejido Islas Agracias y el Michoacán de Ocampo para conmemorar el reparto agrario que hizo el entonces presidente Lázaro “tata” Cárdenas.

Este 2026, no fue la excepción: vecinos del Valle de Mexicali y representantes de los diferentes órdenes de Gobierno, así como líderes de los productores se dieron cita para recordar este hecho que suma ya 89 años de esa lucha que, hasta este año, sigue vigente más que otros.

“Tierra y libertar” inscripción histórica asociada a la Revolución Mexicana y a Emiliano Zapata entre 1910 y 1919, cuando fue asesinado, el origen esta se ubica en Rusia entre 1861 y 1864, así como de un periódico anarquista español en 1888, de acuerdo con fuentes consultadas.

Dicha frase en México, representa la lucha que los hombres y mujeres llevaron a cabo para defender la tierra de los caciques de esos años, que buscaban hacerse de grandes extensiones de tierra y así acumular riqueza, sea dicho en términos generales.

Desde la Revolución Mexicana, en donde Zapata, quien formó el Ejército Libertador del Sur hasta este 2026, las cosas no han cambiado mucho para quienes poseen un pedazo de tierra con agua, aunque esta última está en veremos.

Los tiempos han cambiado pero los productores, ejidatarios y colonos, siguen en defensa de lo que a principios del siglo pasado arrojó a la historia personajes como Zapata que aún siguen vigentes en la lucha: defender la tierra (y el agua) para mantener la libertad.

Hoy más que nunca cobra vigencia y fuerza el “Tierra y libertad”, debido  a que a finales del año pasado, los representantes populares federales, esos a quienes se les votó en las urnas, cobijados por un mano prometedor de “primero los pobres”, en aras de privilegiar el consumo humano del agua, reformaron la Ley de Aguas Nacionales, que busca ordenar las concesiones de este recurso finito dedicado a la agricultura principalmente, pero que burocratiza la regularización de estas y reduce el volumen disponible para el sector primario, a cambio, en Baja California, el Gobierno del Estado otorgará una compensación a quienes cedan el volumen al consumo humano, cuyo recurso económico suma en total 70 millones de pesos por este año.  El riesgo hasta el momento, es que solo se aplicará lo que dure la administración de la actual titular del Ejecutivo bajacaliforniano, Marina del Pilar Ávila Olmedo, ¿y luego? Quien sabe.

En cuanto a la certeza jurídica de la tierra, la situación puede repetirse, ya que, desde el año pasado, entre abril y octubre, se divulgó en medios de comunicación, la intención de reformar la Ley Agraria, nota que pasó de noche porque la atención de fijó en la Ley de Aguas Nacionales.

El pasado 26 de enero, la diputada federal y dirigente nacional de la CNC, Leticia Barrera Maldonado, visitó Mexicali para reunirse con usuarios de este distrito de riego, en donde tocó la campaña de alerta ante este nuevo golpe al campo mexicano.  Lo malo es que ni ella, como representante federal ni como dirigente de la Confederación, tiene conocimiento de cuáles serán las modificaciones a esta Ley, sin embargo, mostró su apoyo para defender los derechos de los productores e hizo la primera llamada.

Este “¡aguas!” que hizo la Diputada, puede ser el inicio de otra protesta masiva de los productores que ya durante los últimos tres meses del año pasado mostraron poder de convocatoria y fuerza al cerrar carreteras, liberar casetas de cobro y el bloqueo de garitas comerciales que retumbó en oficinas de Gobierno.

Sin embargo, ni estos dos hechos significativamente importantes en el campo mexicalense, sin la menor intención de romantizar el festejo, no fue suficiente para que los agricultores, ganaderos, usuarios, derechosos, ejidatarios y colonos del Valle, asistieran como otros años al festejo del “Asalto a las Tierras” como hace años se hacía, cuando era precisamente ese día la oportunidad de oro para acercarse al Gobernador en turno, al titular de Agricultora del Estado y Federal, a quien a este último no se le vio de ni de broma, para pedirle, exigirle o solo tomarse la foto.

Tal fue el desencanto, cansancio o apatía de los productores, que a la hora de la comida en el salón Ejidal del Michoacán de Ocampo, apenas y con, al parecer labor de convencimiento de los organizadores, se ocuparon las sillas que rodeaban las mezas redondas para departir y compartir la comida, siendo que aaaaños atrás, era un logro y distinción heroica colarse a dicho acto.

Fue pues, una conmemoración sin espíritu agropecuario, en donde por un lado estaban las autoridades, por otro los productores y por otro los líderes, de quienes se espera que no pierdan las fuerzas para encabezar las luchas que vienen, por lo pronto, la de la defensa de la tierra con las peligrosas modificaciones que seguramente se harán.  

Tensa calma, ya que este puede ser el prólogo, sin el elogio concebido para contextualizar otro libro llamado “Sin tierra y sin libertad”.  Así lo vi.