Todo sube de precio… ¿La lealtad es palabra cara?
Por Gerardo Rodríguez*
Hace unos días, platicando con un buen amigo, hablábamos de los incrementos en los costos de los alimentos y comentábamos también sobre la lealtad hacia las marcas.
Hoy tenemos que ser conscientes que las condiciones económicas durante este año en México, han sido ciertamente preocupantes y principalmente de mucha incertidumbre, algo natural tomando en cuenta que prácticamente todo el primer semestre tuvo como escenario el factor electoral.
Durante junio, la inflación continuó su escalada, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 4.78%, de acuerdo con el INEGI, alcanzando su nivel más alto desde febrero.
La compra de alimentos, un tema de poder adquisitivo
Pero y ¿qué significa esto? Bueno, pues es muy sencillo, que en México hay tres clases sociales: Alta, Media y Baja. Ahora veamos el porcentaje de sus ingresos que son destinados a los rubros de Alimentos y Bebidas.
Por ejemplo, la Clase Alta tiene la opción de hacer sus compras de forma planeada, gastando un 33% de su ingreso en esta categoría de productos. La Clase Media buscará ofertas y comprará entre 2 y 5 productos, pero en el caso de la Clase Baja, destinarán hasta un 80% de su ingreso en poder comprar solo lo necesario y siempre en canales de venta tradicionales y de descuento.
El abanico y el diferencial en los porcentajes de ingresos son abismales, así como el “¿Cómo compra nuestro cliente?”, que será un tema que profundizaremos en una columna más adelante.
La lealtad, un concepto para dos
Ahora, para nosotros, como prestadores de Bienes y Servicios, pareciera que hoy nuestro principal atributo de venta es el PRECIO, pues no tenemos en sí, una lealtad hacia las marcas que nos han llevado a donde estamos, sino que ahora, por una mentalidad de inmediatez, basada en una utilidad en el corto plazo, las empresas bajan los atributos de calidad, para darle paso a que sea el precio el que dictamine los gustos y preferencias del cliente.
Es decir, dejé de ser leal a quien me llevó al éxito. ¿Por qué? Debido en gran parte a esa mentalidad de mercenario, la cual quería competir con base en el precio, precio y al final… el precio.
¿Cómo te fue con eso?
Pues esa misma deslealtad que tú, como prestador de servicios, tuviste, es la misma deslealtad que tu cliente tendrá para ti.
Ese consumidor, por el que tanto tiempo batallamos en retenerlo, y no solo eso, sino que también logramos hacer lo más difícil con él, que es la reincidencia de la venta, es decir, que venga una y otra vez y busque nuestro producto.
Pero ah, eso sí, lo juzgamos y decimos que el cliente no es leal, que se va por unos pesos con alguien más… ¿en serio?… ¿cómo te explico que fue tu culpa? No estoy diciendo que tenemos que comprar caro, digo que tenemos que comprar de manera inteligente.
Ver, analizar y evaluar nuevas alternativas y formas, así como otros métodos, pero nunca será opción querer bajar la calidad por ganarme unos cuantos pesos más.
Sabemos que tenemos un escenario económicamente incierto, lo sé, pero de lo que estoy seguro, es que tenemos una capacidad de crear y desarrollar alternativas para mantener ese cliente.
¿Por qué lo sé?
Pues porque en un restaurante lo más caro es una silla vacía y en un punto de venta, lo más caro, es tener al personal sin hacer nada, porque el cliente se cansó de mi deslealtad hacia ellos, en ofrecer lo que siempre he ofrecido.
*Director regional de U.S. Meat Export Federation para México, Centroamérica y República Dominicana
*Del portal https://www.ganaderia.com/

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