Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

De los lectores…

¿La defensa de la democracia es por la clase media? 

Por Santiago Roel R

Sí, por supuesto, los beneficios del estado de Derecho, del mercado y de la democracia son mejor entendidos por la clase media. 

Los muy ricos no requieren democracia, ellos tienen acceso directo al poder político y los muy pobres están preocupados por su supervivencia. 

La clase media no tiene acceso al poder y su lógica es la teoría de juegos: leyes claras para todos, privilegios para nadie. Yo puedo solo, no necesito un gobierno que me apoye, quiero un gobierno que no me estorbe. 

El muy pobre, en cambio, siempre quiere un gobierno que lo apoye y no siempre le interesa o tiene humor para que el apoyo sea parejo. La vida no es justa. 

Un buen gobierno puede con ambos retos. Crear un ambiente de libertad y competencia que genere inversión productiva y empleos, y apoyar a los más necesitados con buenos servicios y sustento extraordinario.  

En el norte de México, del paralelo 20 hacia arriba, entendemos esto porque el nivel de pobreza extrema está por debajo del 10% de la población; hay estados como Nuevo León en donde no llega ni al 1%. 

Pero en los estados del sur, hay más pobres: Chiapas 30%, Guerrero 27%, Oaxaca 23%, Veracruz 18% y Tabasco 12%.

Ahí no resuena tanto la necesidad de la libertad para invertir o trabajar, ni los beneficios de una democracia. 

Son estados que, en gran parte, aún viven en una mentalidad pre-capitalista, extractiva, mercantilista y colonial, y por tanto, pre-democrática y jerárquica: El patriarca y los sindicatos reparten los recursos. 

Los estados del sur tienen más recursos naturales, pero como ya deberíamos saber, los recursos naturales no son riqueza. 

La riqueza se crea con ingenio, inversión y trabajo productivo… y conexión a la economía mundial.  En algunos estados del norte, ni agua tenemos. 

Los estados del norte pagamos más impuestos de los que recibimos y los del sur reciben más de lo que pagan. Los mexicanos del sur serían mucho más pobres sin el apoyo de los mexicanos del norte. 

En el tema de desigualdad hay mucha confusión. 

Los estados del norte generan desigualdad porque no todos prosperan al mismo ritmo. En los estados del sur, hay desigualdad porque hay más pobres. 

La desigualdad dinámica de los estados del norte es común a toda economía en crecimiento y tiende a reducirse con el tiempo. La desigualdad del sur es estática y no se reduce, porque la economía no crece. 

En estas elecciones del 6 de junio, nos estamos jugando una lucha por la visión de Estado que queremos: 

Visión del norte: Un estado moderno con reglas claras y equitativas, mucha libertad para el ciudadano, economía de mercado, y un gobierno muy acotado. Es decir: un mercado libre y competido en lo económico y en lo político.  

Visión del sur: Un estado mercantilista, dueño de todo, virreynal, en donde el patriarca “reparte la riqueza” a los pobres y en donde los derechos no son individuales, sino comunitarios y patriarcales. 

El presidente juega a contrapuntear estas dos visiones. Idealiza al sur, sataniza al norte. Idealiza a los pobres y al gobierno, sataniza a la clase media y al mercado. No le interesa acabar con la pobreza o meter a México de lleno en la modernidad, no le entiende, no le interesa, no le beneficia. 

Se ve a sí mismo como el patriarca y requiere de todo el poder político. Entiende a los pobres, les habla en su lenguaje y les refuerza su prejuicios y odios. Los manipula. 

Si el 6 de junio gana su visión, todos seremos el sur de México, con la diferencia de que no habrá estados del norte para atenuar la pobreza. Todos seremos Chiapas. 

No, no son los muy ricos o los muy pobres los que pueden revertir esto, somos los mexicanos de la clase media los que podemos defender la democracia, la libertad, el mercado y el estado de Derecho. 

Salgamos a votar como nunca antes lo hemos hecho. Ya luego tendremos tiempo para discutir con mayor sutileza, hoy nuestro voto es útil y solo aspiramos a frenar el descalabro.