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Entre Los Surcos…

A Héctor Haro le crecieron los enanos

Por César Villalobos López

No tuvo mucho tiempo para que los aduladores del economista Héctor Haro Encinas enseñaran el cobre con la realización de acciones violentas en el acceso de las instalaciones de la ahora Secretaria del Campo y Seguridad Alimentaria, en el ejido Sinaloa.

Curiosamente, buena parte de los agricultores mencionados por Haro Encinas para que estuvieran en sus oficinas para analizar y definir el tema de las carteras vencidas, fueron los actuantes en las acciones violentas.  

Y tienen razón los manifestantes, sus impulsores están desesperados, ellos confiaban en una solución rápida a sus problemas de cartera vencida. 

De las acciones violentas, nada puede extrañar, porque en el pasado recientes han funcionado a la maravilla, por el blandengue carácter de los funcionarios del sector rural y hasta de los mismos Jefes del Ejecutivo fueron chantajeados para terminar plantones.  

El problema no es falta de voluntad, es la limitación económica en la asignación presupuestal para la solución del problema, independientemente de que el diputado Yaco Rodríguez, presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados se despachó con la cuchara grandes y destino una buena partida para los deudores de su estado.  

El amor eterno que el senador José Narro juró a Rogelio Ayala Camacho, para solucionarle todos los problemas, se desvaneció, todo quedó en promesas.

Uno de los que más ha manoseado el tema de las carteras vencidas es el diputado federal Jesús Salvador Minor Mora, a través de múltiples reuniones o declaraciones a sus adeptos, pero solo eso, palabras y más palabras.

Pero regresando al economista a cargo del campo por decisión del gobernador Jaime Bonilla, desde que se conoció su nombramiento, los que el lunes le golpearon las puertas, en el ejido Sinaloa, lo traían embelesado, le cantaban bonito al oído.

Aseguraban que ya conocían el camino, decían tener a la mano los elementos para lograr el trato deferente que les permitiría continuar de las prebendas económicas que les llevaron a acumular las abultadas carteras vencidas y ahora les ahogan, porque si bien, tienen activos –algunos escondidos-, no están acostumbrados a pagar.   

De ahí la importancia de la determinación de tener preferencia en el análisis y tratamiento de las carteras vencidas de productores y que no pasen de los 500 mil pesos y es que, son más los muchos que deben poco, en comparación con los pocos que deben mucho y algunos han dejado de sembrar.