La revolución verde en china, en manos de un mexicano

La revolución verde en china, en manos de un mexicano

Por Maria Antonieta Flores Astorga

Segunda y última parte

–Ingeniero, ¿cuándo inició con esta “revolución verde”?

–Empezamos cuando se firmó el TLC a principios de los 90’s y nos amenazaron de que, si no lográbamos la misma productividad de los agricultores norteamericanos, íbamos a desaparecer como maiceros. Y fue a fuerza de prueba y error que paso a paso fuimos mejorando. Porque nadie nace enseñado. Así, en 1995 algunos agricultores de Jalisco ya habíamos logrado pasar las 15 ton/ha. en temporal. En 2002, a diez años de haber iniciado la aplicación de la “tecnología de alto rendimiento”, estuvimos a menos de 200kg del récord mundial de esa época, y cosechamos 22.4 ton/ha.

Y no es exagerado hablar del prestigio de este mexicano en China, ya que hasta por las pantallas de la televisión nacional se pueden ver entrevistas en sus campos y por las redes sociales circulan animaciones y reportajes, donde aparece un barbón llegado a China para demostrar su técnica que resume en 24 pasos para el alto rendimiento y que ha impuesto récords de producción de grano y de ensilaje de maíz en las cuatro provincias que conforman el cinturón del maíz de China.

Luego de su primera etapa, como les llama Cruz González a sus primeros cinco años en China, tuvo que regresar a México, cuando murió su padre, y echó entonces a andar su empresa ATIDER. Y con ello la transformación del campo en México, recibiendo apoyos, tanto, que en 2012 ya alcanzaba las 60 mil has. con su sistema de alto rendimiento, compitiendo, y manteniéndose durante cuatro años en el “top 3” de la producción maicera de Estados Unidos. “Hasta que hubo un cambio político y valió madre, la verdad”, confiesa.

Ese mismo año 2012, China empezó a importar alimentos. “El Comité Central del Partido Comunista habló con los más poderosos inversionistas y les dijo: ‘La ciencia china dice que no se pueden más de 15 ton/ha de maíz, ese es el récord nacional, pero necesitamos más. Que venga la gente más notable del mundo, llegó Bayer, Basf, Piooner, Syngenta, Aventis, etc., técnicos franceses, rusos, ucranianos, alemanes… y llegó un cabrón barbón. Puse toda mi voluntad y gracias a Dios le pegué al récord nacional, a 22.4 toneladas y ahí empezó la locura”.

Al visitar sus campos con milpas que sobrepasan la propia estatura del agrónomo mexicano, que mide más de 1.90, uno entiende “el milagro” que significa ante los ojos chinos.

–Ingeniero, ¿por qué no se extiende más su tecnología de alto rendimiento en los campos mexicanos, como política pública?

–Oiga, no me haga hablar. Mire, hay todas las condiciones, la gente es pobre en el campo, somos el cuarto comprador de alimentos en el planeta, la gente necesita comida de calidad. Tenemos gente capaz, y con la paradoja de que hay islas de alta productividad en México de clase mundial, en maíz, trigo, sorgo, tomate, repollos, sandias, calabazas… hasta 20 cultivos diferentes. Climas todos, agua, mercado, pero… falta tal vez más profesionales con pasión con salario digno y, sobre todo, voluntad política para encausar los recursos en la productividad del campo. 

El que afirma ser “enemigo número uno de los transgénicos”, señala que más que un secreto, su tecnología, consiste en trabajo, pasión, no dejar de aprender, amar, conocer la tierra.

“A mí me encantaría regresar a México”, nos dice contundente Ernesto Cruz González, quien señala que ya no le agrada ser “candil de la calle y oscuridad de su casa”.

–Antes yo me sentía orgulloso de estar acá, ahora ya me da vergüenza, oiga. No se vale. Veo la necesidad en México y lo fácil que podemos generar riqueza en el campo y suficiencia alimentaria para el país, sin transgénicos y con sistemas agrícolas ambientalmente amigables. Por ejemplo, en los años que estuve en México, solo en Jalisco formamos cuando menos 60 agrónomos que están cultivando más de 40 mil hectáreas de maíz, con rendimientos de más de 15 ton/ha. Y tenemos ejemplos similares en al menos otros siete estados de la República, eso es clase mundial. Le pegamos a cualquiera en el mundo. Mucha gente ya le perdió el respeto al rendimiento. Con una estrategia bien estructurada y sin corrupción, aplicando un sistema donde logremos calidad, rentabilidad, sustentabilidad, podemos conseguir que de los 17 mil millones de dólares que se compran en alimentos, se sustituya al menos un 50 por ciento. Podemos disparar la productividad agrícola hasta llegar a ser el número uno en el mundo. Aunque la gente me dice “estás loco”, yo les digo, no, si podemos regresar a ser los más chingones del planeta, como lo fuimos alguna vez. 

Funcionarios de alto rango del gobierno de la República Popular China han visitado sus campos. “El único que no ha venido a ver mis campos es el Presidente Xi Jinping”, aclara. Cualquier día de estos, dará la sorpresa. Sin duda.