Editorial…

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Inédita campaña

Sin duda, el proceso electoral que se está viviendo en el país, es único y seguramente será irrepetible, no porque sea muy bueno, sino por la innegable intromisión de ex presidentes de la república que a través de familiares e incondicionales lacayos han seguido incrustados en el manejo y disfrute de los bienes del erario.
Desde antes del inicio del proceso se han creado tres corrientes de opinión y de intereses que, a priori, descalifican propuestas y puntos de vista de los adversarios, o de sus simpatizadores.
En 77 años de vida, a partir de mi primera incursión en actividades políticas por allá en los años de 1947 o 48, cuando en la calle principal de la entonces Estación Ruiz, en Nayarit, nos mantuvieron formado durante más de cinco horas en espera de que llegara el presidente Miguel Alemán Valdez y lo saludáramos a su paso, no recuerdo abierta intromisión presidencial.
Los tiempos han cambiado, cierto, al igual que la pérdida de credibilidad y respeto de la figura presidencia, desde el inicio de su mandato, cuando esto, tradicionalmente, había ocurrido después del cuarto o quinto año de gestión.
Actualmente, el presidente Enrique Peña Nieto, al igual que le ocurre al gobernador Francisco Vega de Lamadrid, da la impresión de no tener asesores o personal que le informe de lo que ocurre y se dice en la calle; parece no conocer, o no interesarle la opinión de la ciudadanía que no coincide con sus puntos de vista.
Pero no solo eso, las divergentes opiniones de la ciudadanía le generan enfado y hasta ira, a juzgar por respuesta y afirmaciones relacionadas, como si pretendiera alcanzar el aplauso unánime de todos, incluyendo los afectados por la impunidad que fomenta la corrupción ante la complaciente aplicación de una ley que se manipula y permite el dispendio de los recursos públicos, como ocurrió en el valle de Mexicali con el canal 4 de abril, construido por el organismo de cuenca de la Comisión Nacional del Agua al amparo del Partido Verde Ecologista, a quien le entregó el presidente Peña Nieto, los aspectos ecológicos, entre ellos CONAGUA.
Los engaños a los Jefes del Ejecutivo son obvios, están a la vista de todos, pero hay a quienes, una paja en el ojo, obstaculiza para ver el paisaje, pero además, las propuestas y acuerdos de los congresistas resultan una vacilada, como los presupuestos que el Congreso de la Unión aprueba ara impulsar el desarrollo del campo, los canaliza a la Secretaria de agricultura, pero no los pueden ejercer porque la Secretaria de Hacienda no libera los recursos para cumplir con su entrega.
Pero regresando a las campañas nos encontramos que entre la mayoría de los individuos participantes no existe ética, carecen de principios ideológicos, pero lo más grave, hay quienes se consideran únicos, indispensables, cuando solamente tratan de permanecer o incrustarse en los bonancibles nóminas de la federación, los estados o municipios.