“Cambia, todo cambia, pero ¿qué necesidad?”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde
Corrían los últimos días de abril cuando en el Gobierno Federal comenzaron a circular los comentarios y posibles rumores de que el titular de la Secretaría de Agricultura, Julio Bergué Sacristán, el ungido por la presidente del país, eligió para dirigir la política agropecuaria mexicana, con una experiencia envidiable y orgullo sinaloense, dejaría la dependencia el 1 de mayo pasado.
Las expectativas eran altas, más para los productores coterráneos del funcionario, sin embargo la imagen de eminencia en el sector agropecuario se desgastó más rápido que pastilla de jabón.
Meses previos a la salida de Berdegué Sacristán, se levantaron varios frentes en donde los agricultores y ganaderos del país mostraron el poder que tienen de organizarse no solo entre ellos, sino de tejer redes con otros sectores del país, para ahorcar las vialidades de la Ciudad del México y muchos Estados en donde, lamentablemente como se hace en este país, la presión es la vía más efectiva para ser escuchados.
La silla fue ocupada por Columba Yazmín López Gutiérrez, una mujer, ¡que por ser mujer!, se pensaba que habría empatía, entendimiento, sensibilidad y sobre todo comunicación, pero con todo lo que implica ese complejo proceso que muchos dicen ejercer pero que pocos entienden y practican.
El 28 de mayo pasado, los integrantes del Frente Nacional para el Rescate al Campo Mexicano, encabezados por el sinaloense Baltazar Valdez Armetía y el chihuahuense Eraclio Rodríguez Gómez, “El Yako”, acompañados de los líderes del Frente en cada Estado, entre ellos Horacio Gómez Carranza y Arturo Beltrán Serrano, se apersonaron a la Ciudad de México a una reunión en donde llegaron a acuerdos, uno de ellos, era ser recibidos cada jueves para escucharlos y avanzar en cada problema del campo. Ofrecido por la propia funcionaria federal.
Durante ese encuentro lleno de paz y armonía, la nueva titular recibió peticiones y escuchó quejas, entre ellas, el apoyo de 10 mil 730 pesos por hectárea por los bajos rendimientos de alrededor de 2 toneladas por hectárea producto de que no se registraron las horas frío que necesita el suelo para germinar la planta de trigo de manera adecuada, así como la ola de calor registrada a principio de este 2026.
La solicitud fue aderezada con fotografías en donde todos sonreían y celebraban la empatía de la nueva Secretaria y planes prometedores a cumplir, pero todo cambia, como cantaba Mercedes Sosa durante la primera mitad de los 80’s.
Sí…
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Sí, cambió el Gobierno, cambió el titular de la Secretaría de Agricultura Federal, cambió la nueva titular, y cambió el panorama de los agricultores y ganaderos mexicanos.
Sí, cambia todo, pero, genuinamente ¿hay necesidad de cambiar la esencia de los programas y la verdadera intención de estos?, ¿hay necesidad de cambiar la propia Ley de Desarrollo Rural Sustentable?, ¿hay necesidad de cambiar con un asterisco las leyes, decretos, reglamentos, acuerdos o cualquier documento publicado en el Diario Oficial de la Federación, para dejar sin apoyos económicos oficiales a los productores?
Pero ¿qué necesidad?
¿Para qué tanto problema?
No hay como la libertad de ser
De estar, de ir
De amar, de hacer, de hablar
De andar así sin penas
Así como de sembrar, cosechar y criar ganado
La desilusión llegó tres meses después, ya que resultado de una reunión que sostuvieron en días recientes los integrantes del Frente con la nueva titular en la Ciudad de México para pedir avances y/o resultados, estos fueron negados por la susodicha, ya que en voz del propio Gómez Carranza durante la asamblea convocada el pasado 10 de agosto en el Ejido Hermosillo, la representante federal en el campo, mostró la cara opuesta, es decir, sin sensibilidad ni empatía a los ahora reclamos de los interlocutores, ya que, dicho por el propio líder trigueros local, la federación no tiene dinero para pagar los apoyos económicos atrasados, tampoco para las nuevas solicitudes, además de rechazar y cuestionar la organización de los agricultores para exigir resultados, además de negar el compromiso adquirido durante el primer encuentro, que era recibirlos un día a la semana. ¿El motivo? La solución de los problemas de aquel entonces. Respuesta irrisoria para los productores.
Pero ¿qué necesidad?
¿Para qué tanto problema?
Mientras yo le quiero ver feliz
Cantar, bailar, reír
Soñar, sentir, volar
Sembrar, cultivar, cosechar y criar ganado
La Federación los frena

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