
Por Orfalinda Hinojosa Elizalde
En 1994, Quentin Tarantino, cineasta estadounidense, puso en las salas de cine la película “Tiempos violentos”, hoy una cinta icónica en muchos aspectos, en donde, al estilo del director y escritor de la cinta, cuenta la historia de un par de matones encarnada por John Travolta y Samuel L. Jackson, quienes personifican a Vincent Vega y Jules Winnfield, respectivamente.
De esta película estrenada hace 32 años se han hecho muchas referencias, ya sea en otras películas, series y programas de televisión para emular la vestimenta de los personajes, frases o escenas de la misma. Es precisamente una de estas, de las que creativos en ilustraciones, ya sea en fotografías o videos, emplean de manera graciosa la secuencia en donde Vincent Vega entra a la casa de Mia Wallace. Este personaje es interpretado por Uma Thurman, esposa del capo Marsellus Wallace, encarnado por Ving Rhames, para describir una situación graciosa.
En dicha escena, Vincent Vega entra a la casa de Mia Wallace. Al no ver a nadie, voltea a un lado y al otro con una expresión de extrañeza. Levanta uno de sus brazos a la altura de la cintura con la palma de una de sus manos hacia arriba en señal de confusión al ver el salón desierto. Mientras tanto, Mia lo observa desde un cuarto de monitoreo. A través del altavoz da indicaciones sobre cómo servirse alguna bebida.
Vincent camina un poco desorientado al tiempo que sigue las indicaciones de Mia Wallace que escucha por el altavoz, finalmente, consigue seguir las indicaciones de manera correcta.
Desde hace años, el campo mexicano vive condiciones complicadas. Sin embargo, desde el pasado reciente, experimenta una precariedad lacerante provocada por la falta de créditos para financiar la actividad agropecuaria, altos costos de los insumos como diésel, fertilizantes, semillas, entre otros, así como la caída de los precios internacionales de los granos, debido a una sobreproducción mundial.
A esto hay que agregar la falta de frío, no solo en la localidad, sino en otros Estados productores de granos básicos, que, en el caso del trigo, afecta el rendimiento por hectárea, lo que ha derivado en resultados paupérrimos que perjudicarán el bolsillo de los agricultores a la hora de obtener el pago por tonelada, que seguramente será muy poco, el mismo que todavía es un misterio, dicho sea de paso.
La aparición de la mosca blanca también ha hecho lo suyo en contra de algunos cultivos, como el algodón y la sandía, lo que agrega incertidumbre a estos subsectores.
Ante esta crisis, la participación de los productores, llámese agricultores y ganaderos, es fundamental, indispensable, imperativa y urgente para organizarse, llegar a acuerdos que los beneficien y, claro, tener representatividad ante cualquier instancia de Gobierno. Sin embargo, con tristeza y desilusión, existe poca participación de ellos cuando de su presencia física se necesita.
Por mencionar un ejemplo, el pasado 18 de junio se renovó el Consejo Estatal de Productores de Trigo en el Valle de Mexicali. Se sabe que existen 2 mil productores de este celerar en la localidad, sin embargo, solo se apersonaron a emitir el voto no más de 100 agricultores.
Con la aplicación del Acta 330 de 2024 a 2026, en donde se contempla la sesión de derechos o descanso de tierras de 44 mil ha en el Valle de Mexicali, a cambio de una compensación de 30 millones de dólares, cuyo pago está más turbio que un río revuelto, a la fecha, todavía no se liquida lo que corresponde a 2026, es decir, alrededor de 6 mil 800 ha, sumado a las 14 mil ha de 2024, de acuerdo a la información que se dio a conocer el mismo año que inició la vigencia de este documento; todo indica que los dineros correspondientes se destinaron a obras, ¿cuáles? Quién sabe.
El número de usuarios que representan dicha superficie inscrita es un misterio, pero seguro son muchos; no son ni 14, ni 30, ni 50, ¡ni 100!, cantidades aproximadas de productores que han ido a manifestarse, ya sea para la toma de las instalaciones de la CONAGUA o una reunión informativa en donde una y otra vez, la presente de la ADURC, Ana Quirino Hernández, da cuenta de los lentos avances para la liquidación de los dineros.
En el caso de los pecuarios, en el Valle de Mexicali, existen 829 Unidades de Producción Pecuaria (UPP). Cabe señalar que la Asociación Ganadera Local de Mexicali es la de mayor padrón de ganaderos; en contraste, a la hora de asistir a las asambleas, la mayoría no acude.
Luego de este somero panorama de la participación de los productores en la toma de decisiones de sus representados, tanto como para elegirlos como para hacerlos fuertes al momento de presionar, surgen varias preguntas: en el caso del intento de la federación por darle vida a los Consejos Estatales de Productores en cada entidad, ¿por qué reactivarlos al obedecer la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, luego de años de permanecer como letra muerta? ¿Qué sentido tiene resucitarlos sin ordenar la conformación de estos consejos como la propia ley correspondiente lo dicta? ¿A quién beneficia que se simule el cumplimiento de la ley? ¿En dónde se rompe la cuerda entre la organización y los productores? ¿Será posible que en algún momento los productores, llámense agricultores y ganaderos, sean sensibles a la urgencia de participar en la vida organizacional de sus grupos?
Lo cierto es que los productores ya no creen, no confían, tampoco acuden al llamado. Lo único que ocurre es que, al igual que Vincent en “Tiempos violentos», entran a la sala de esa casa vacía y siguen las indicaciones de una voz sin cara, muchas de las veces sin información clara ni precisa.
Así pues, los “tiempos violentos del campo” consisten en reaccionar sin información o con información, sobre la marcha, que solo provocan el desánimo y la apatía de ellos mismos.

Más historias
Mosquita Blanca: Cuando se deja de hacer lo que funcionaba
¿En dónde están los líderes del campo?
Critica la CNC inacción deSADER y Sanidad Vegetal en control de la mosca blanca