Por Exaltación González
Hablemos del Campo
La temible mosca blanca volvió al valle de Mexicali y San Luis R.C. después de 30 años de haber sido controlada; los agricultores de esta región la conocen, por ello se preocupan. Esta situación, debería preocupar a los productores, autoridades y organismos de sanidad vegetal.
Hasta el momento no se ha declarado una emergencia fitosanitaria, ni se reportan niveles de infestación comparables a los devastadores brotes de la década de los 90´s. la presencia de esta plaga evidencia una realidad preocupante: las medidas preventivas no se aplicaron con la anticipación necesaria.
El comité de sanidad vegetal informa sobre monitoreos, muestreos y vigilancia permanente. Sin embargo, la pregunta que muchos productores se hacen es, por qué estas acciones apenas se están haciendo cuando la plaga ya está presente en la región. La prevención efectiva no consiste únicamente en vigilar el problema una vez que aparece, sino en anticiparse a él mediante estrategias integrales que reduzcan las condiciones que favorecen su proliferación.
Los factores de riesgo para este año eran conocidos desde hace tiempo. Las altas temperaturas de primavera y verano, la presencia de malezas hospederas y la existencia de extensas superficies sembradas con algodón, melón y sandía constituyen condiciones ideales para el desarrollo de la mosca blanca. A ello se suma un elemento histórico y geográfico imposible de ignorar: el constante movimiento de poblaciones de la plaga entre el Valle de Mexicali, San Luis Río Colorado y el suroeste de Arizona, donde el insecto se encuentra establecido desde hace décadas.
Ante esta grave situación, los agricultores cuestionan a las autoridades por qué no implementaron con suficiente anticipación campañas agresivas de control de malezas, programas de capacitación para productores, esquemas de alerta temprana y acciones coordinadas de manejo regional. La experiencia de los años noventa debió haber dejado una lección clara: esperar a que la plaga aumente para actuar suele resultar mucho más costoso que invertir oportunamente en prevención.
Lo cierto es que, por ahora, nadie puede afirmar todavía que la situación esté fuera de control. Los organismos de sanidad vegetal continúan monitoreando los cultivos y mantienen una estrecha vigilancia sobre las poblaciones del insecto.
Sea como sea, la única verdad, es que la mosca blanca está de regreso, como un eslabón más de la severa crisis agrícola que vive nuestra región.

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