Soslayan realidad y se ocultan para mentir
Por César Villalobos López
Los gobiernos de la 4 T y de su segundo piso, desde su más alto nivel hasta funcionaros menores, han cerrado los ojos a la realidad y en ocasiones lo niegan en forma directa, en otras, utilizan los servicios de personeros con pluma, para soslayar la realidad y confundir a la opinión pública que desconoce del tema, sin lograrlo ante los afectados, quienes viven el problema.
Esa situación ha sido mas notoria, por las constates citas, de funcionarios de la ahora Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social de Baja California, desde el mitómano Héctor Haros Encinas, luego con el arquitecto Juan Melendrez Espinoza y por lo visto, el vicio de negar, continúa en esa dependencia estatal, sin descartar que pudiera ser por conducto de la SADER federal o de la oficina de comunicación del gobierno de Baja California.
La semana anterior publicamos una información bajo el epígrafe: “Sin rectoría oficial, la mosca blanca afecta al algodonero”, en la que precisamos: Carentes de rectoría oficial de las autoridades, federal y estatal, del campo, varios cultivos, especialmente el de algodonero, estan sufriendo el embate de la mosca blanca que en década pasada diezmo la producción de fibra blanca en el valle de Mexicali.

La ausencia de la rectoría incluye el desinterés de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda por los problemas de los productores de granos basicos, asi como el olvido de la atención a las situaciones fitosanitarias de la actividad primaria, por la inanición del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del estado de Baja California para los cultivos del valle de Mexicali.
“Me he dado a la tarea de monitorear campos establecidos con cultivo de algodonero en el Valle de Mexicali. Concluyendo el severo daño observado y causado por la mosquita blanca.
“La mosquita blanca daña a las plantas principalmente al succionar su savia [robándole nutrientes], excretar una melaza pegajosa que atrae hongos (fumagina), trasmitiendo virus letales. Todo esto frena su crecimiento, pudiendo llegar a destruir el cultivo.
“Estos insectos se ubican en el envés de las hojas (la cara posterior), y clavan sus estiletes para alimentarse de la savia. Al quitarle el alimento y agua a la planta, está pierde vigor, se marchita, presenta retraso de crecimiento y las hojas se vuelven amarillas o plateadas antes de caerse”.
“De manera alterna a los trabajos de la mesa técnica del cultivo de trigo, y ante la infestación atípica de mosca blanca en otros cultivos, la mesa interinstitucional integrada por autoridades del sector agrícola, personal técnico, productores y organismos de sanidad vegetal, realizaron un primer recorrido de campo por el Valle de Mexicali para identificar zonas de riesgo y definir acciones inmediatas de atención.
También publicamos: “La representación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social, mediante un boletín menciona que: “La acción se desarrolla de manera alterna a la mesa técnica del cultivo de trigo y tendrá continuidad mediante recorridos, reportes técnicos y boletines oficiales”.
AQUÍ LA RESPUESTA OFICIALISTA, SIN DATO SOBRE SU PROCEDENCIA
“La reaparición de la mosca blanca en los valles agrícolas de San Luis Río Colorado y Mexicali ha encendido nuevamente las alertas entre productores, técnicos y organismos de sanidad vegetal. Sin embargo, conviene distinguir entre la prevención responsable y el alarmismo: hasta el momento no existe una emergencia fitosanitaria ni una infestación comparable a la crisis que golpeó a la región durante la década de los noventa.
“La presencia de esta plaga no es una sorpresa. La mosca blanca forma parte del ecosistema agrícola regional y periódicamente registra incrementos poblacionales asociados a condiciones climáticas favorables. Lo relevante hoy es que los organismos responsables han optado por actuar antes de que el problema alcance dimensiones mayores.
“En San Luis Río Colorado ya se realizan monitoreos específicos en cultivos particularmente vulnerables como el algodón, el melón y la sandía. En el Valle de Mexicali, el Comité Estatal de Sanidad Vegetal mantiene programas permanentes de vigilancia que buscan detectar oportunamente cualquier crecimiento fuera de control de las poblaciones del insecto.
“La experiencia histórica obliga a no bajar la guardia. Los agricultores de la región todavía recuerdan las consecuencias de la invasión de mosca blanca registrada a principios de los años noventa, cuando el algodón —uno de los cultivos emblemáticos del valle— sufrió severos daños que derivaron en una drástica reducción de la superficie sembrada. Aquella crisis dejó la lección de que cuando las plagas se enfrentan tarde, los costos económicos terminan siendo mucho mayores.

“Los factores de riesgo para 2026 están presentes. Las altas temperaturas previstas para primavera y verano, la existencia de malezas hospederas y la importante superficie establecida con algodón, melón, sandía y algunas hortalizas generan condiciones propicias para el desarrollo del insecto. A ello se suma la movilidad natural de las poblaciones entre ambos valles agrícolas, que históricamente han compartido desafíos fitosanitarios.
“La agricultura del Valle de Mexicali y de San Luis Río Colorado ha demostrado capacidad para enfrentar retos complejos. La diferencia entre una temporada normal y una crisis fitosanitaria suele depender de una sola palabra: prevención. Hoy, más que combatir una plaga desbordada, la tarea es impedir que vuelva a escribir un capítulo tan costoso como el que la región vivió hace más de tres décadas”.

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