Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Recuperemos el concepto de agricultura nacional

  • Eliminar Bolsa especulativa de Chicago
  • Establecer política universal de precios de garantía

Claudia Sheinbaum Pardo

Presidenta Constitucional de 

los Estados Unidos Mexicanos

Estimada presidenta

Asistimos a realidades que se preveían, y que los gobiernos de México, durante los últimos cuarenta años, se negaron a reconocer: la guerra injustificada de los Estados Unidos e Israel contra Irán, ha desatado un impacto rápido y creciente en los precios de los energéticos, fertilizantes y alimentos. Se anticipa que habrá una disminución considerable en la producción de alimentos, principalmente granos básicos.

Se advierte una crisis alimentaria global, que México estaría enfrentando en condiciones desfavorables, dada su condición de importador de fertilizantes y de granos básicos. La realidad reprende la irracional política librecambista en la que se soporta el TLCAN-TMEC: es más barato importar los alimentos que producirlos nacionalmente.

Estamos ante el escenario en el que importaremos los alimentos -e insumos para producirlos- más caros de la historia de la posguerra; incluso frente al riesgo de que no exista disponibilidad de los mismos en los mercados internacionales, dada su escasez y venta al mejor postor. 

Señora Presidenta: 

Los productores, académicos, investigadores y ciudadanos reunidos en el Segundo Encuentro, convocado por el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano, la Facultad de Economía de la UNAM y la Asociación Nacional de Transportistas, realizado este 19 de marzo, le reiteramos la necesidad de que México retome el concepto de Agricultura Nacional y se empiecen a revertir las políticas económicas neoliberales que llevaron a la nación a esta situación de crisis existencial.

Es necesario sacar los granos básicos del T-MEC, para que el precio de los mismos no se siga fijando en la Bolsa especulativa de Chicago, reponer una política universal de precios de garantía que comprenda a todos los productores de granos básicos y establecer las medidas arancelarias consecuentes para que los grandes importadores, que se benefician del mercado interno, atiendan primero la compra de la producción nacional.

Estas medidas básicas, permitirían emprender el camino hacía un cambio en la política económica que priorice al mercado nacional. El Estado debe recuperar los espacios de direccionalidad en la conducción económica con la instrumentación de una política monetaria y de crédito que le regrese al Banco de México el compromiso con el crecimiento económico y el bienestar de los mexicanos.

Lo que se propone no es un experimento, menos una aventura. Son políticas que de 1934 a 1982, le dieron al país tasas de crecimiento promedio que alcanzaron el 6 por ciento anual y lograron niveles de autosuficiencia alimentaria por encima del 80 por ciento.

México tiene las condiciones para ser una potencia alimentaria mundial. Se ocupa el atrevimiento para lograrlo y en esa tarea los productores nacionales, académicos, intelectuales, transportistas y ciudadanos comprometidos somos sus aliados.