“Carmen, se me perdió la cadenita”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde
Corría el año de 1978 cuando Lucho Argain, músico colombiano y fundador de la agrupación “La Sonora Dinamita”, que, de acuerdo con información consultada, a manera de disculpa con su novia, escribió por recomendación de un amigo dicha letra, ya que extravió una cadenita de oro que le regaló su novia Carmen.
Carmen se me perdió la cadenita
Con el Cristo del nazareno
Que tú me regalaste Carmen
Que tú me regalaste
Que tú me regalaste
La ganadería, como cadena comercial está formada por eslabones que consisten en: cría, desarrollo, engorda, sacrificio, deshuese, comercialización al mayoreo y venta al público.
Por razones obvias se cree que todos los eslabones están integrados al igual que una cadena, como la del novio de Carmen, sin embargo, no es así, ya que, por algún motivo, el atribulado hombre la perdió, seguramente porque algún eslabón se rompió, al igual que el primero en la cadena del subsector ganadero, es decir, el de cría.
Recientemente la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), emitió un posicionamiento sobre la crisis de la ganadería mexicana a consecuencia de la aparición del gusano barrenador y las repercusiones negativas que ha provocado en la actividad.
En dicho comunicado publicado recientemente en la red social Fb, informa que resultado de la aparición del gusano barrenador, ha impedido que desde mayo de 2025 se comercialicen 1.7 millones de cabezas de bovino a Estados Unidos, mismas que permanecen en México, lo que representan una presión equivalente a 560 mil toneladas de carne sobre la cadena productiva nacional, de las cuales sólo se podrán desplazar 100 mil toneladas mediante exportaciones mexicanas de carne de bovino en este 2026.
A esto, agrega el comunicado, se suman la importación de ganado de centroamérica, ya que la frontera sur no se ha cerrado, además continúan las importaciones de carne de Brasil a bajo precio.
En entrevista para InfoCampoBC, Carlos Gratianne Ortega, presidente de la Asociación de Engordadores de Ganado de Mexicali, declaró que quienes se dedican a este rubro, sólo tienen la autorización de introducir bovinos de Sonora, Chihuahua y Sinaloa, por lo que se llevan a cabo los protocolos recomendados por SENASICA.
En cuanto al ganado centroamericano que llega al país, aseguró que se mantiene la vigilancia ante la posible presencia de gusano barrenador, además, la detección de este parásito de manera oportuna, hace posible tratarlo con medicamentos.
El líder de los engordadores mexicalenses señaló que el verdadero problema, es la importación de carne principalmente de Brasil y otros países, ya que se comercializa a un precio económico al consumidor final, que, dicho sea de paso y fuera de la declaración del entrevistado, ¿quién está peleado con su dinero?
Sobre el precio del kilo en pie del bovino, Gratíname Ortega aseguró que no es posible “golpear tanto al sector primario de esa manera, porque a nosotros tampoco nos conviene. No nos conviene tener a un ganadero lastimado. Lo que nos conviene es hacer negocio entre ambas partes”.
A pregunta expresa de la arriba firmante sobre el citado dato, el representante de los engordadores locales indicó que, puesto en Mexicali, un bovino de entre 280 a 300 kilos tiene un precio de 82 pesos el kilo en pie, mismo que no consideró bajo, sin embargo, durante la subasta ganadera celebrada en AgroBaja en marzo pasado, el precio rondó entre 84 hasta 118 pesos el kilo, situación que al ser una fiesta, no es la realidad del mercado, dijo por el propio Gratianne Ortega.
Dicha caída del precio de la carne, así como la exclusión de la comercialización regional, a cambio de la importación a un precio barato de otros países, se absorbe por el primer eslabón, es decir, el criador, quien en realidad y de acuerdo con datos de ganaderos locales, el precio de los becerros similares a los que adquieren los engordadores, corren en un precio que oscila entre 76 y 80 pesos el kilo en pie, dependiendo del peso y la calidad.
Ante este panorama nada favorable, se espera que los engordadores locales beneficien un poco a los criadores bajacalifornianos, ya que la proveeduría de la engorda local no llega al 10% de la demanda de la industria de engorda.
En opinión del entrevistado, el cierre de la frontera para comercializar bovinos en pie al vecino país, tardará entre dos y tres años, lo que obligará a vivir en una nueva realidad bastante complicada para el primer eslabón de la cadena que está más perdida que la cadenita con el Cristo del Nazareno, ya que los criadores deberán poner manos a la obra para integrarse a esta dinámica comercial como ya lo hacen en Sonora, por ejemplo, en donde la Unión Ganadera Regional (UGRSon), construye, con apoyo del Gobierno Federal y del Estado, un Centro Integral Ganadero que incluye una planta de sacrificio, corte , deshuese y valor agregado, un centro de subasta y una planta de alimentos, entre otros elementos para, precisamente, integrar todos los eslabones de la cadena productiva.
¿Qué pasa en Baja California con el primer eslabón? Lo mismo que en la canción: sigue perdido y al parecer, queda por atender otras variables para que la ganadería en la entidad continúe y al igual que “La Sonora Dinamita”, tiene la opción de conservar el retrato de Carmen, el lindo pañuelito banco y el rizo de los cabellos de Carmen, la morenita consentida.

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