Arturo Espinoza Jaramillo, secretario de Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial.
Periodista hace señalamientos en contra del secretario de Desarrollo Urbano, Arturo Jaramillo
El periodista y analista económico del periódico el Heraldo, Darío Celis, hace una acusación muy dura al secretario de Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial (SIDURT), Arturo Jaramillo.
En su columna de hoy, Darío Celis, señala que la “bajo el mando del ingeniero Arturo Espinoza Jaramillo, la obra pública en el estado ha dejado de ser una herramienta de desarrollo para convertirse, según denuncias del sector construcción, en un esquema de triangulación de recursos y favoritismo sistémico”
Agrega que lo que agrava el escenario no es solo el monto de los sobrecostos, sino la percepción generalizada de que Espinoza Jaramillo opera bajo un manto de impunidad tejido por su cercanía con Carlos Torres.
Recuerda que “Arturo Espinoza Jaramillo no es un rostro nuevo, sino un sobreviviente del viejo régimen panista. Su inserción en el gabinete morenista fue vista, desde 2021, como una pieza estratégica de Carlos Torres Torres. Hoy, con Torres bajo la lupa de las autoridades federales, la permanencia de Espinoza en la SIDURT es interpretada como la continuidad de un grupo que utiliza la infraestructura estatal como caja chica y moneda de cambio política”.
El columnista apunta que “la gestión de Espinoza Jaramillo ha perfeccionado la técnica del incremento presupuestal. El caso del puente Casa Blanca–Bulevar 2000 es el ejemplo más obsceno: un salto del 80% en el costo original, pasando de 179 a 378 millones de pesos. Este patrón se repite en el Programa Respira, donde la eficiencia técnica ha sido sustituida por una ingeniería financiera que infla facturas en beneficio de un puñado de empresas predilectas”.
Expone que “nombres como Cinco Contemporánea, Arca del Pacífico, Constructora Cadena, CONZA y Arrendadora del Colorado del Norte se repiten en las licitaciones, formando un círculo exclusivo que, según fuentes del sector, recibe contratos a cambio de “lealtades” gestionadas por operadores internos”.
El periodista establece que “entro de la dependencia, los constructores señalan a un personaje clave: David Alejandro Pereda Sáenz, director técnico de inversión. Pereda es descrito como el brazo ejecutor de Espinoza, el encargado de la “sintonía fina” con los empresarios. Las denuncias apuntan a una simulación de competencia donde el ganador está decidido antes de abrirse el sobre, bajo la presión de favorecer a proveedores de insumos vinculados al grupo en el poder”.

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