4T oídos sordos
Desde hace varios años, ganaderos de estados fronterizos del sur del país y de entidades productoras de bovinos han venido denunciando el contrabando de animales procedentes de centro y Sudamérica, pero los gobiernos de la 4T, no los han escuchado.
Ese contrabando ha sido solapado por autoridades de las deferentes dependencias del gobierno federal, quienes en complicidad con dirigentes de las asociaciones y las uniones ganaderas soslayaron el trafique con aretes que permitieron que el ganado introducido ilegalmente al país, apareciera como nacional, para su comarcalización.
El colmo fue la entrega, por parte del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, de las instalaciones de una planta reproductora de mosca estéril, al ejercito mexicano para su acondicionamiento como cuartel.
En el 2021, el mismo Lopez Obrador construyo una nueva planta para la reproducción de mosca estéril, con una inversión de cien millones de dólares, pero se convirtió en un elefante blanco, debido a que, por razones desconocidas nunca operó.
Independientemente de la falta de acciones preventivas para evitar la presencia del gusano barrenador, la llegada de animales sin ningún control zoosanitario, disparó las infecciones que, una vez detectadas por las autoridades estadounidenses, cerraron la frontera a la importación de ganado mexicano en pie, en resguardo zoosanitario en su territorio.
El colmo fue cuando el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno del segundo piso de la 4T, culpó a los Estados Unidos de no contribuir al combate del gusano barrenador del ganado.
Ahora, la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) alertó que las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos podrían caer hasta 60% en 2025, debido al cierre de la frontera decretado por las autoridades sanitarias de ese país ante la detección del gusano barrenador del ganado (GBG).
Este rezago, se agravó por la apertura parcial de los cruces fronterizos en febrero, con solo cuatro de ocho puntos habilitados.
Ante la imposibilidad de colocar el ganado en EU, los productores han tenido que redirigir sus reses al mercado nacional, donde obtienen un menor valor, cercano a los 1,000 dólares por cabeza.
Las entidades más afectadas por esta situación son Chihuahua, Sonora y Durango, responsables de más del 80% de las exportaciones nacionales.
En este contexto, los ganaderos plantearon un paquete de medidas que incluye frenar el ingreso de ganado bovino de carne en pie desde otros países mientras persista el cierre, reactivar las negociaciones con EU para el reconocimiento de zonas libres de la plaga, y crear un convenio temporal que permita comercializar a precios justos el ganado que permanece varado en el norte del país.

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