El Valle de Mexicali, reto para el que venga

El Valle de Mexicali, reto para el que venga

  • Los proyectos solo buenos deseos
  • Espejismo que deslumbró a varios
  • Vigente desorganización de productores
  • Desinterés del estado por organizar
  • Solo asociaciones o acuerdos dudosos 
  • Dejaron caer el cultivo de algodón 
  • A trabajar aspirantes a candidatos 
  • Urge un análisis técnico, no político 

Por César Villalobos López

Una buena parte de los productores agrícola del valle de Mexicali, sin duda, se encuentran sumamente divididos, desorganizados y en espera de acciones gubernamentales que, en la administración de Jaime Bonilla Valdez, no llegarán, todo fue un espejismo, de soñados proyectos.

El gobernador Bonilla Valdez, con un total desconocimiento de la realidad del campo, le vendieron, con suma facilidad, una serie de versiones, que no llegaron a proyecto, sobre lo que se podía lograr para transformar la actividad agrícola, principalmente y reactivar la economía rural.

El espejismo de las proyecciones para un gobierno del estado en el campo, si bien puede traer cierta experiencia del exganadero sonorense y economista Héctor Haros Encinas, sin duda alguna lleva una gran influencia de lo que se hizo en los gobiernos de Acción Nacional, ahora incrustados en Morena.    

Regresando un poco a la historia, si bien los gobiernos priistas tuvieron cierto control del campo a través de las agrupaciones y de sus líderes –porque antes si los había, no remedos- primero los gobernadores de Baja California y luego desde la presidencia, se les combatió hasta neutralizarlos.

Durante la campaña y ya en el gobierno de Bonilla Valdez, no fueron pocos los autonombrados líderes que, siguiendo el camino recorrido en los gobiernos anteriores, pretendieron sorprender, en busca de beneficios particulares.

En el sexenio de Francisco Arturo Vega de Lamadrid, estos mismos individuos vieron menguada su influencia, pero la ausencia de rectoría oficial –tanto federal como estatal- en las actividades del sector primario, abono el desorden y la corrupción entre habilitadores, centros de acopio y productores.  

En el mes de marzo de 2013, al llegar Guillermo Aldrete Haas a la delegación de la Secretaria de Agricultura, en una de sus primeras reuniones con productores usuarios del agua en el módulo 10, o del 17, ante las quejas de los trigueros por los abusos en su contra, hizo un llamado a la organización.

A lo largo de más de 5 años en el cargo, Aldrete Haas continuó con su recomendación y pese a los alcances que podrían tener unidos y organizados, predicó en el desierto y ante oídos sordos.

Por razones desconocidas, los titulares de las Secretarias de Fomento y de Desarrollo Agropecuario del estado, se han caracterizado por la ausencia de interés en la organización económica de productores y, cuando lo hicieron, fue para favorecer intereses propios y de particulares.

Así surgió el “zacatecazo” que afecto a productores de trigo y en la actualidad pudiera ocurrir lo mismo por la nada clara asociación, o acuerdo, de la Secretaria del Campo, no sabemos si con Fundación Produce o con una empresa donde el presidente de ese organismo aparece como socio de Sanjaya Rajaram, para la obtención de semiente de trigo sin gluten.

El cultivo del algodonero que, en el pasado fue la base del imperio agrícola y económico del valle y el pilar del desarrollo de la ciudad de Mexicali, ahora resulta un lastre para los productores por el proteccionismo del gobierno federal al monopolio de Bayer, con la importación de semilla Delta Pine, al parecer, sin ningún control de calidad por parte de la SADER ni de Senasica. 

El gobierno federal, desde hace años, ha puesto oídos sordos a los reclamos de los productores para lograr la compra e importación de semilla de algodón en el mercado estadounidense, donde se comercializan simientes de otras empresas ajenas a la alemana Bayer.

Pero lo que resulta una vacilada es el anuncio del titular sobre su interés por reproducir semilla de algodón fuera de los protocolos de los transgénicos, situación que, de darse, sería peor el remedio que la enfermedad, por la regresión a la aplicación de agroquímicos para el control de las plagas, ahora incluyendo el piojo harinoso, por descuido oficial y del Comité Estatal de Sanidad Vegetal.      

En los dos últimos ciclos, la superficie tuvo una significativa reducción en superficie, los productores han caído en cartera vencida y los habilitadores, como dispersores de crédito, arrastran adeudos con las fuentes de fondeo.

La omisión, la complacencia, la complicidad y la corrupción han sido un ingrediente activo en la debacle del algodonero, por la ausencia de controles reales, físicos, en el campo, donde se ha regresado a la pizca de zoca, por falta de rectoría de las autoridades federales y estatales, así como de directivos del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, manipulados por su director. 

La Financiera Rural, pese a todos los anuncios de apoyo al campo, no se ha ajustado a las necesidades crediticias de la región, o definitivamente los productores tendrán que buscar nuevas actividades, al haber perdido su capacidad de pago, de garantías y, en ocasiones, hasta de solvencia moral.    

Los responsables del sector agrícola en los gobiernos de Acción Nacional, han sido omisos, complacientes o cómplices del fraude o descarado robo de los industriales avícolas al público consumidor, quienes compran huevo con certificación oficial de AA, sin verificación de peso o de tamaño, como establece la norma.

Hace unos días comentamos esta irregularidad con un funcionario de la Secretaria del campo y ahora nos encontramos con una manifestación de la SCSA en el sentido de que “Baja California cuenta con controles sanitarios en los que se vigila la calidad e inocuidad del huevo que ingresa a la entidad”. 

“Héctor Haros Encinas, se reunió de forma digital, con integrantes de la Unión de Asociaciones Avícolas del Estado de Sonora” y “señaló que en la dependencia a su cargo se cuenta con una exhaustiva revisión del producto que ingresa a nuestro Estado, además de personal especializado, que da puntual seguimiento a los protocolos que se deben seguir para asegurar que todo el producto que se consume, no representa riesgos para la salud de los bajacalifornianos.

Pero luego queda una laguna, cuando menciona: “se debe contar con el establecimiento de controles sanitarios, donde se vigile la calidad e inocuidad del huevo; así mismo que cuente con la cadena de frio y se cumpla con la clasificación, para que llegue producto de calidad a los bajacalifornianos”. 

Lo curioso, más bien diría, lo grave, es que el economista Haros Encinas nunca menciona el aspecto de clasificación del producto y en todo caso comercializarse por kilo, como se hace en el centro del país, pero siempre atendiendo las condiciones de tamaño y peso.

Así las cosas. Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Marina del Pilar Avila Olmedo, Arturo González Cruz, Armando Ayala Robles, Gustavo Sánchez Vázquez, y los demás pretensos a buscar la candidatura para gobernar Baja California participando en el proceso electoral del 2021, deberán de ir analizando la situación productiva de una buena parte del valle de Mexicali.

Si bien es cierto que las empresas dedicadas a la hortaliza, a través de asociaciones entre iguales o con inversionistas extranjeros, representan importante fortaleza económica para la región, a través de la generación de mano de obra y derrama económica, el cultivo del algodonero debe de ser considerado como importante complemento en apoyo al desarrollo agrícola y económico.         

El agua para la actividad agrícola es otro tema de suma importancia, pero no con una visión mercantilista que usuarios resentidos al ser repudiados para encabezar módulos y la S. de R.L., o la opinión de supuestos especialistas que a su paso por cargos ejecutivos medraron en la concesionaria de la red mayor del Distrito de Riego, o en módulos de riego y, quieren volver.

Cierto, el agua tiene que aprovecharse mejor, medirse, utilizar sistemas de riego presurizado, pero eso será en otra ocasión, el espacio se termina.  

Antes de cerrar debo de reconocer mi equivocación, cuando escribí que el economista Haros Encinas, superaría el trabajo de su antecesor, Manuel Valladolid Seamanduras, también con origen en el campo de la zona costa.

Y, es que, el mayor éxito de Manuel Valladolid Semanduras fue imponer el nombre de Secretaria de Desarrollo Agropecuario, a la antes Secretaria de Fomento Agropecuario y el de Héctor Haros Encinas, la denominación de  Secretaria del Campo y Seguridad Alimentaria.