Productores del Ejido Huatabampo advierten que la crisis agrícola ha reducido drásticamente el valor de las tierras, mientras crece la superficie sin sembrar por falta de agua, rentabilidad y financiamiento
Por Fabián Pérez / La Verdad
HUATABAMPO, Sonora. — La crisis que enfrenta el sector agrícola continúa golpeando la economía de los ejidos de la región, donde el valor de la renta de las parcelas se ha desplomado hasta en un 60 por ciento, situación que representa un duro golpe para las familias que dependen del arrendamiento de sus tierras.
Rubén Amando Gil Nieblas, integrante del Ejido Huatabampo, señaló que las condiciones que atraviesa actualmente el campo han provocado una caída considerable en los ingresos que reciben los propietarios de parcelas por concepto de renta.
Explicó que anteriormente el arrendamiento de una hectárea podía alcanzar entre 8 mil y 10 mil pesos, dependiendo de las condiciones y ubicación de la tierra; sin embargo, actualmente los precios se ubican entre 3 mil y 5 mil pesos por hectárea.
La reducción, dijo, representa una pérdida de hasta 60 por ciento para los ejidatarios y evidencia el deterioro de la actividad agrícola, que durante años ha sido uno de los principales sustentos económicos de las comunidades rurales.
Los productores atribuyen la caída en el precio de las rentas a una combinación de factores que han debilitado la agricultura, entre ellos la falta de agua, las sequías recurrentes, el incremento de los costos de producción, los bajos precios de los granos y la insuficiencia de apoyos gubernamentales.
Esta situación ha generado un efecto en cadena que no solamente afecta a quienes trabajan directamente las tierras, sino también a las familias que dependen de los ingresos obtenidos mediante el arrendamiento de sus parcelas.
“Hace falta que el Gobierno Federal voltee a ver a los ejidatarios, de los cuales nueve de cada diez viven de la renta de sus tierras”, señalaron productores al advertir que la situación económica de las comunidades rurales se encuentra cada vez más comprometida.
Los representantes del sector consideraron que mientras no mejoren las condiciones para producir, difícilmente podrá recuperarse el valor de las tierras y, por consecuencia, los ingresos que reciben sus propietarios.
A la disminución de las rentas se suma la preocupación por los precios que reciben los agricultores por sus cosechas, ya que, aseguran, los ingresos obtenidos actualmente resultan insuficientes para cubrir los elevados costos que implica preparar, sembrar y levantar un cultivo.
Los productores demandaron mejores condiciones de comercialización y precios de garantía que permitan recuperar la inversión y obtener una utilidad que haga viable continuar con la actividad agrícola.
También alertaron sobre una importante superficie que permanece sin sembrar debido a la falta de agua y a la imposibilidad económica de muchos productores para financiar un nuevo ciclo.
“Los ejidos veníamos saliendo de una fuerte sequía y ahora las cosas se nos complicaron por la falta de rentabilidad de las parcelas, quedando también mucha tierra sin sembrar”, expusieron.

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