Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Matices: Hostigador laboral “arrepentido” vuelve a las andadas

Por Dianeth Pérez Arreola

Los empleados de la Auditoría Superior del Estado de Baja California en Mexicali, en la Dirección de Revisiones Especiales, viven violencia laboral por parte de su director, Juan Antonio Cisneros Fletes, quien hostiga laboralmente a sus subordinados.

El pequeño dictador vigila cada cosa que hacen, les grita, los humilla, se sienta detrás de ellos para vigilar que hacen en las computadoras, y los obliga a hacer cosas con las que no están de acuerdo con el argumento que él es la autoridad.

“En una ocasión todos los integrantes de la dirección fuimos testigos de que a una compañera sindicalizada la encerró en su oficina y nos prohibió al resto del personal acercarnos y/o hablar con ella hasta que él diera la instrucción, dejándola sola en la oficina de él mientras ‘arreglaba un asunto’. Al regresar este señor a la oficina, un empleado estaba cerca de donde se encontraba la compañera sindicalizada y él entró gritando que no quería que nadie hablara con ella”, señalan los empleados.

Esta reprobable actitud causa que todos los días quienes laboran en esa área trabajen con temor, y subrayan que lo anterior es solo una muestra de las muchas situaciones incómodas que viven diariamente en esa dirección.

Cisneros Fletes tiene un trato preferencial con los varones a su cargo, y ejerce un trato denigrante hacia sus subordinadas, pero ellos no se salvan de malos tratos, gritos o insultos constantes, como decir que son huevones o que no sirven para nada.

El señor, quien probablemente sufre alguna condición mental, cuestiona a sus empleados acerca de sus actividades personales fuera del horario laboral: a dónde van, con quién hablaron y de qué, ejerciendo su “autoridad” como director de manera arbitraria y sin profesionalismo. Realiza juntas de “trabajo” para exponer los errores del personal públicamente, y se expresa de algunos compañeros con palabras altisonantes solo porque no son de su agrado personal.

“Cabe mencionar que personal perteneciente al Sindicato de Burócratas pidió meses atrás su cambio de departamento debido al hostigamiento laboral que el director ejercía sobre ellos, por lo que se respaldaron con su sindicato para mejorar sus condiciones de trabajo, quedando el personal de confianza en indefensión ante los malos tratos de su director”, externan los afectados.

Además de lo mencionado, el director exige a sus subordinados no tardar ni un minuto más del tiempo que se les asigna para comer, mientras él entra y sale a sus anchas en horario laboral a hacer cosas personales, además siempre busca oportunidades para sacar compañeros del centro de trabajo diciendo supuestamente que van al Oxxo, a hacer trámites o que lo acompañen fuera a fumar, cuando lo que quiere es cuestionarlos sobre supuestas conspiraciones en contra suya.

“Tal es el grado de paranoia, que en una ocasión nos prohibió salir a comer juntos como siempre se había hecho, y al decirle que no estábamos de acuerdo, el respondió que de todas maneras nos mirábamos fuera del horario laboral. Al ver el descontento, nos permitió seguir comiendo juntos, pero fue semanas después de que nos lo había prohibido”, apuntan.

Los afectados llevaron la queja ante el auditor superior quien los apoyó para contener la situación y se presentó una denuncia en el buzón de la auditoria. Sin embargo, hace unos días reunieron a todo el personal de la dirección para decirles que el director “hizo todo de manera inconsciente, que estaba arrepentido y que le dieran una oportunidad”, pero la situación no cambia.

“Los gritos y el hostigamiento persisten, queremos ser escuchados y ya no queremos vivir más violencia en nuestro centro de trabajo, esto es solo un poco de lo mucho que vivimos día a día, y siempre hay comentarios despectivos hacia todos los compañeros, burlas y sarcasmos”, concluyen los empleados.

Es increíble que Arnulfo Raúl Zárate Chávez, auditor superior del estado, permita esta actitud. Esperemos que tomen cartas en el asunto de manera inmediata, porque este comportamiento es inaceptable. Ejercer este tipo de “liderazgo” denota un terrible complejo de inferioridad y una incapacidad de dirigir equipos que no pudo pasar desapercibida por parte de sus superiores. Colocar gente incapaz en puestos directivos y permitir este trato hacia los empleados es ser cómplices.