Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

El cerco sanitario y el nudo administrativo

El cerco sanitario y el nudo administrativo El Debate de Guasave Por FERNANDA RUIZ [email protected] La noticia de que la frontera por Sonora podría iniciar una reapertura gradual para la exportación de ganado ha caído como una bocanada de aire fresco en los corrales del noroeste mexicano. Tras meses de incertidumbre comercial, el anuncio de la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, sobre una estrategia de reapertura coordinada con México, representa una validación a los esfuerzos sanitarios. Sin embargo, como bien señala Homero García de la Llata, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), el éxito de este retorno al mercado estadounidense depende de un factor innegociable: el control absoluto del gusano barrenador. En el tablero del comercio internacional, la sanidad es la moneda de cambio, y cualquier descuido en la contención de esta plaga podría echar por tierra los avances logrados. Mientras la mirada está puesta en la frontera, en las tierras sinaloenses el panorama se tiñe de contrastes. El estado se mantiene libre del gusano barrenador, pero la región del Évora enfrenta un enemigo interno igual de implacable: el estrés hídrico. En municipios como Angostura, Mocorito y Salvador Alvarado, la falta de agua no solo agosta los pastizales, sino que debilita la resistencia inmunológica del hato. Un animal sediento y mal alimentado es un blanco fácil para cualquier patología. La Unión Ganadera Regional de Sinaloa ha redoblado esfuerzos, pero la realidad climática impone una urgencia que supera los discursos. En el norte del estado, en Ahome, la narrativa ganadera encuentra un respiro tras años de gestiones burocráticas. Tirso Robles Camargo, dirigente de la Asociación Ganadera Local de Ahome, ha confirmado que en abril iniciará finalmente el equipamiento del centro de acopio en La Despensa. Con una inversión federal de 10 millones de pesos, este proyecto se perfila como el eje de comercialización para la ganadería lechera de la región, bajo el esquema de Liconsa. La expectativa de procesar 10 mil litros diarios es un paso firme hacia la formalización del mercado lácteo. No obstante, esa confianza se ve fracturada en Guasave, donde el sector pecuario vive una parálisis administrativa inaceptable. La ventanilla del Siniiga suma más de dos meses cerrada debido a una auditoría interna, dejando a los productores en un limbo legal. Juan Manuel Domínguez, representante de los ganaderos locales, ha denunciado que la falta de areteo impide la venta legal de los animales, asfixiando la economía de las familias que dependen del becerro en pie. Es imperativo que la autoridad resuelva este nudo burocrático; el campo no entiende de tiempos de auditoría cuando el sustento diario está en juego. Finalmente, la modernización del sector exige mirar más allá del corral. La campaña de Senasica, ‘Contenedores limpios = menos plagas’, recuerda que la inocuidad comienza en el transporte. Para que el hato sinaloense recupere su estatus y competitividad, la vigilancia debe ser integral, desde el flete que trae los insumos hasta el arete que identifica al animal. Solo con una cadena blindada y una administración eficiente, la ganadería de Sinaloa podrá cruzar la frontera que hoy parece abrirse de nuevo.

Por FERNANDA RUIZ [email protected]

La noticia de que la frontera por Sonora podría iniciar una reapertura gradual para la exportación de ganado ha caído como una bocanada de aire fresco en los corrales del noroeste mexicano. Tras meses de incertidumbre comercial, el anuncio de la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, sobre una estrategia de reapertura coordinada con México, representa una validación a los esfuerzos sanitarios. Sin embargo, como bien señala Homero García de la Llata, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), el éxito de este retorno al mercado estadounidense depende de un factor innegociable: el control absoluto del gusano barrenador. En el tablero del comercio internacional, la sanidad es la moneda de cambio, y cualquier descuido en la contención de esta plaga podría echar por tierra los avances logrados.

Mientras la mirada está puesta en la frontera, en las tierras sinaloenses el panorama se tiñe de contrastes. El estado se mantiene libre del gusano barrenador, pero la región del Évora enfrenta un enemigo interno igual de implacable: el estrés hídrico. En municipios como Angostura, Mocorito y Salvador Alvarado, la falta de agua no solo agosta los pastizales, sino que debilita la resistencia inmunológica del hato. Un animal sediento y mal alimentado es un blanco fácil para cualquier patología. La Unión Ganadera Regional de Sinaloa ha redoblado esfuerzos, pero la realidad climática impone una urgencia que supera los discursos.

En el norte del estado, en Ahome, la narrativa ganadera encuentra un respiro tras años de gestiones burocráticas. Tirso Robles Camargo, dirigente de la Asociación Ganadera Local de Ahome, ha confirmado que en abril iniciará finalmente el equipamiento del centro de acopio en La Despensa. Con una inversión federal de 10 millones de pesos, este proyecto se perfila como el eje de comercialización para la ganadería lechera de la región, bajo el esquema de Liconsa. La expectativa de procesar 10 mil litros diarios es un paso firme hacia la formalización del mercado lácteo.

No obstante, esa confianza se ve fracturada en Guasave, donde el sector pecuario vive una parálisis administrativa inaceptable. La ventanilla del Siniiga suma más de dos meses cerrada debido a una auditoría interna, dejando a los productores en un limbo legal. Juan Manuel Domínguez, representante de los ganaderos locales, ha denunciado que la falta de areteo impide la venta legal de los animales, asfixiando la economía de las familias que dependen del becerro en pie. Es imperativo que la autoridad resuelva este nudo burocrático; el campo no entiende de tiempos de auditoría cuando el sustento diario está en juego.

Finalmente, la modernización del sector exige mirar más allá del corral. La campaña de Senasica, ‘Contenedores limpios = menos plagas’, recuerda que la inocuidad comienza en el transporte. Para que el hato sinaloense recupere su estatus y competitividad, la vigilancia debe ser integral, desde el flete que trae los insumos hasta el arete que identifica al animal. Solo con una cadena blindada y una administración eficiente, la ganadería de Sinaloa podrá cruzar la frontera que hoy parece abrirse de nuevo.