Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“¿A dónde vamos a parar?, o el abuso del eufemismo”

Por Orfalinda Hinojosa Elizalde

La comunicación, en términos básicos, simples, llanos y en apego al Diccionario de la Lengua Española, significa “transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”.  ¿Está claro, cierto?

El valor agregado que posiblemente puede darse a este simple, básico pero importante significado de la palabra comunicación es múltiple, pero el conocimiento, la claridad, la contundencia y, sobre todo, la seguridad en cuanto al conocimiento de lo que se habla, son fundamentales para lograr que el mensaje llegue al emisor con éxito y exista una retroalimentación que tenga como objetivo el entendimiento del mensaje en otras palabras, hay que conocer de lo que se habla.  ¿Está claro, cierto?

La carencia de algunos de los elementos mencionados rompe con el propósito de la comunicación, pero sin teorizar en esa maravillosa y desdeñada ciencia social, el no lograr que este proceso se realice con efectividad representa confusión.

“¿A dónde vamos a parar?” es una canción escrita e interpretada por Marco Antonio Solís estrenada en 2010, en donde, con dolor y tristeza, lamenta no llegar a un acuerdo con el ser amado parte de ello es precisamente la falta de entendimiento y, lógico, de comunicación.

Ya ves

Siempre acabamos así

Solo haciéndonos sufrir

Por no evitar discutir

Por no evitar discutir

¿Por qué

Ya no podemos

¿Hablar?

Sin una guerra

Empezar

Quienes terminan por discutir siempre son los representantes del Gobierno del Estado y Federal con los usuarios del Distrito de Riego 014, ¿por qué?, por las consecuencias de los “reacomodos” del uso del agua, es decir, las recientes reformas a la Ley de Aguas Nacionales en donde los dos niveles de Gobierno mencionados no han sabido exponer los temas a los usuarios de manera correcta, no han podido informarles del ya palo dado, que ya ni Dios lo quita, tampoco han sabido encontrar la curita para sanar el golpe.

Al igual que en la letra de Marco Antonio Solís, entre los funcionarios y los usuarios, no pueden hablar sin una guerra comenzar, porque gracias a que una guerra comenzó entre los productores, con la toma de carreteras, casetas y la garita comercial en Mexicali, intentaron defender las concesiones de agua que les corresponde y de la que, gracias a la venta a la zona costa, han podido subsistir.

La venta, sí, o comercialización; palabras a las que tanto temen el Gobierno del Estado y el federal, por el contrario, prefieren explotar el eufemismo y llamarlo “reasignación de volúmenes”, de la que se dará una compensación total en este año de 70 millones de pesos, sin embargo, cuando se intercambia un bien, servicio o beneficio a cambio de un recurso económico, es una venta, ¿cierto?

De acuerdo con una entrevista al secretario del Agua en el Estado, Víctor Daniel Amador Barragán, dijo, con inseguridad, que todavía no se conoce el monto por hectárea que se deberá otorgar a cada usuario afectado, ya que es necesario tener certeza del “volumen que se afectó” y a cuáles Módulos de Riego corresponden, información que debe proporcionar CONAGUA al Estado.

 Añadió que, desde ahora, a la zona costa que comprende Tijuana, Tecate, Playas de Rosarito y Ensenada, se le enviarán poco más de 216 millones de metros cúbicos (m3), y no los más de 97 millones de m3 de la mesa arenosa que se hacían llegar siempre, así como 80 millones m3 que adquirían de las concesiones de los usuarios del Distrito de Riego 014, así como los 20 millones de m3, aproximadamente, que no usa Mexicali.

El entrevistado indicó que, con el nuevo volumen, el acueducto trabajará a su máxima capacidad, contemplado ya el 10% de pérdida por conducción, pero quedan algunas preguntas:

LOS QUE SABEN, saben que el acueducto tiene la capacidad de enviar agua a la zona costa por 173 millones de m3 al año, cantidad que representa la máxima potencia y, por lógica, no recomendada por los expertos en el tema; sin embargo, apegado a los datos que el titular de la Secretaría del Agua declaró, en síntesis y luego de una operación matemática breve, el nuevo volumen de agua disponible y que se mandará a aquella parte del Estado asciende a 195 millones de m3 anualmente.

De acuerdo con lo anterior, quedan algunas preguntas: si la capacidad del acueducto es menor al volumen nuevo que buscan llevar, ¿por qué el titular del Agua declaró que sí se podrá llevar a la zona costa? entonces ¿ese volumen nuevo es solo de papel? si técnicamente no es posible, porque de ser así el acueducto podría colapsar, ¿por qué dar un dato erróneo? además, aseguró que esa parte del Estado recibirá la misma cantidad de agua (solo se mantiene la máxima capacidad el acueducto) el volumen de agua que se adquiría del Distrito de Riego seguirá teniendo un costo y el pago de las cuotas por conducción y mantenimiento tampoco cambiarán,- según declaró el titular de la Secretaría del Agua,- lo que sí cambiará es que a los usuarios ofertantes del agua, solo recibirán un pago compensatorio por 70 millones de pesos este año y el próximo.  Una vez finalizada la actual administración estatal, quien sabe.

La pregunta es: ¿quién cobrará por esa agua una vez puesta en la zona costa?, ¿cuánto se cobrará?, ¿con estas modificaciones a la Ley de verdad se prioriza el consumo humano?, ¿cuánto de esa agua se destina a la industria y si esta tiene un precio diferenciado?

Sobre esto, y con muchas dudas por parte de los usuarios, el Gobierno del Estado aplicó un censo para conocer el perfil de los posibles beneficiados; sin embargo, no tuvieron la respuesta esperada, ya que la suspicacia de los interesados les hizo dudar derivado de las preguntas del cuestionario, ya que iban apegadas a concluir al estrato social al que pertenecen, como si de un apoyo social se tratara, y no de un tema de productividad, como reclaman.

De ser un apoyo social, los usuarios que mayoritariamente se trata de adultos de edad avanzada, tienen la duda de que podrían cancelarles otros beneficios que suman a la subsistencia por la que hoy reclaman. 

De entrada, es un tema complejo por naturaleza ¿a dónde vamos a pagar? si con la falta de coordinación, comunicación, sensibilidad y estrategia para dar certidumbre a los afectados/posibles beneficiados de un recurso que urge, no solo dentro de un año, ni el próximo, cuando termine esta administración estatal, sino que le dé a los productores la tranquilidad de que tendrán cómo sobrevivir en un campo falto de apoyos de Gobierno, altos costos de producción, paupérrima rentabilidad y en la que la única salida es vender, sin eufemismos, el agua de riego.