Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

¡REGRESA CON TODO!; Diego Fernández de Cevallos reaparece y barre con Hugo Aguilar

Diego Fernández de Cevallos volvió a escena como vuelven los personajes que nunca se van del todo: sin pedir permiso, con la voz afilada y con una columna que cayó como piedra en el estanque político mexicano, removiendo lodo, egos y silencios incómodos en la Suprema Corte. El texto, publicado en Milenio bajo el título En defensa de un inocente, no era en realidad una defensa, sino una autopsia pública, una crónica sarcástica sobre el ministro Hugo Aguilar y, de paso, sobre el estado moral de las instituciones que hoy dicen impartir justicia.

Fernández de Cevallos no escribió como abogado, escribió como fiscal del lenguaje, con esa mezcla de ironía y desprecio elegante que lo ha caracterizado durante décadas. Arrancó con una frase demoledora: muchos han criticado al ministro, pero la culpa no es de él, sino de quien lo hizo compadre. Y desde ahí, todo fue cuesta abajo, porque el texto no buscaba explicar, sino exhibir, no pretendía argumentar, sino ridiculizar.

El ex senador retrata a Hugo Aguilar como una figura que no entiende la investidura que carga, un funcionario que confunde el cargo con el disfraz, la toga con el personaje, el poder con el performance. Lo describe como errático, torpe, casi caricaturesco, alguien cuya mayor aportación a la Corte no ha sido una sentencia histórica, sino una toga con florecitas de colores y una colección de escenas virales que han convertido al máximo tribunal del país en material de meme.

La escena del café derramado se convirtió en símbolo. Mientras en otros países un primer ministro se agacha a limpiar lo que tiró, en México el presidente de la Corte permanece con las manos en los bolsillos, mirando cómo dos subordinados —una de ellas mujer— se inclinan para limpiar sus zapatos. No hace falta un tratado de sociología para entender lo que se ve: jerarquía, soberbia, poder mal entendido, un gesto mínimo que revela una mentalidad máxima.