Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Lealtad y obradorismo

Por Salvador Guerrero Chiprés

La historia ofrece estampas precisas sobre la deslealtad política y sus orígenes. Madero cayó porque confió en presuntas adhesiones sin principios ni arraigo institucional. Suicida e ingenuamente dejó entrar a su área de confianza a quienes tenían pedigrí porfirista.

En el siglo XXI, la lealtad política es protección en un entorno internacional reinstalado por Donald Trump con amenazas prácticamente inescapables al conjugarse capacidad militar y reiterativa disposición a imposiciones arancelarias.

A 113 años de la Marcha de la Lealtad que escoltó a Francisco I. Madero en uno de los momentos más frágiles de la República, después de la época de las intervenciones extranjeras del siglo XIX y la primera mitad del XX, la Presidenta Claudia Sheinbaum y la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, enfatizan una coordinación constructiva para fortalecer al movimiento socio electoral al cual se debe la hegemonía contemporánea local basada en eficacia territorial, disciplina institucional y claridad estratégica para mejor administración y protección de la soberanía.

El mensaje pronunciado en el Zócalo por el Secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, debe leerse en ese sentido. La convocatoria a la unidad ante amenazas del bienestar nacional alude, con sobriedad política, a una nación ampliamente compartida. Frente a un entorno externo de presiones tan inmediatas y de rara visceralidad como la respuesta de Trump a Bad Bunny este domingo, lo mejor es la cohesión interna y la solidaridad continental.

Antonio Gramsci advertía en la hegemonía una característica sostenida no solo por la fuerza, sino por la capacidad de convertir un proyecto político en sentido común. El obradorismo logró esa operación en el plano social, redefiniendo prioridades y ampliando márgenes de inclusión.

La Ciudad de México representa esa lógica mediante una política de presencia territorial sostenida, con prioridad a las periferias. San Miguel Topilejo y el avance en la Utopía del Maíz, así como el fortalecimiento de ese sector como Territorio de Paz, es ilustración detallada. Gobernabilidad y control de tensiones.

El contraste entre modelos es nítido. Unos son representativos de una supremacía basada en la exclusión, castigo y demostración de fuerza; otros, construyen disciplina institucional y resiliencia democrática. La Marcha de la Lealtad de 1913 respondió a una traición interna; la marcha unitaria simbolizada este lunes funciona como dique frente a la hostilidad externa.

Los semejantes a Victoriano Huerta no son amenaza. Lo es la interpretación arbitraria de una superpotencia respecto de características cuyo sentido es impuesto. La presencia conjunta de la Presidenta y la Jefa de Gobierno en actos de alto simbolismo civil y militar destaca unidad, es versión madura del legado obradorista, refiere una movilización social sin desorden y es presencia territorial sin vacíos de poder. POR SALVADOR GUERRERO CHIPRÉS  COORDINADOR GENERAL DEL C5 @GUERREROCHIPRES