Por Tere Vale
A mediados del año que viene se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá el esperado mundial de futbol. Muy esperado para los aficionados, pero para mí, la mera verdad no. Ni me emociona ni me hipnotiza el mentado espectáculo como a muchos. No obstante, debo reconocer que concita la atención de buena parte de la humanidad y es un gran negocio, de eso se trata casi todo. Los boletos cuestan una verdadera fortuna, los anuncios en streaming o en la televisión me puedo imaginar que también; la derrama económica de las ciudades en donde se llevarán a cabo los partidos también será muy importante y más para México en estos años de vacas flacas. En fin, el asunto es la gran cosa para los millones de personas que están de una o de otra forma involucrados con el futbol.
Pero no podemos dejar de lado algunos factores que podrían hacer deslucir la fiesta de las patadas. El primero de ellos es el presidente Trump, que amenaza frecuentemente con cambiar las sedes del mundial, de menos en USA. ¿Por qué? pues porque no le gusta que los partidos se lleven a cabo en estados gobernados por sus odiados adversarios (¿o enemigos?) demócratas. La cosa pinta mal, ya que con este señor todo puede pasar.
En la más reciente reunión del Task Force del Mundial 2026 en la Casa Blanca con Trump y el responsable de la FIFA, el Sr. Infantino, quedó la impresión de que algunas sedes corren el riesgo de ser cambiadas a estas alturas. Según el Donald en ciertas ciudades seleccionadas, como en Seattle, gobiernan -dijo el esposo de Melania- “comunistas” ¡Sálvenos, Dios! Peligrosísimo, como pensaba el senador McCarthy en los persecutorios años 50.

Es pertinente recordar también que la política represora del actual gobierno de USA contra los migrantes afecta a los fanáticos del futbol, en buena medida hispanoparlantes, que seguramente tendrán miedo de acudir presencialmente a los estadios frente al temible ICE y demás corporaciones al servicio de los prejuicios raciales, la falta de respeto a los derechos humanos y la discriminación. Así por allá.
Aquí en México, por si faltara algo, en el mes de septiembre de este año se encontraron 456 bolsas con restos humanos cerca del Estadio Akron, casa de las Chivas en Jalisco y, claro, sede del ansiado mundial. Como vemos la cosa se va poniendo más complicada. Entre los terroríficos hallazgos generados por el crimen organizado y las amenazas de la CNTE, que ya anunciaron que boicotearán los eventos del Mundial 2026 si no se cumplen sus demandas laborales (¿o extorsiones?), se puede vislumbrar un entorpecimiento de los juegos del torneo y una verdadera pesadilla para los que compraron sus boletos a cambio de verdaderas fortunas.
Por el bien de futbolistas, fanáticos, turismo y negocios esperemos que se den todos los partidos del mundial, en un ambiente de regocijo, paz y respeto. A estas alturas ya no sé si es mucho pedir, pero, insisto, espero fervientemente que no nos vaya de la patada.

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