La protesta mexicana: entre el dolor genuino y los intereses oscuros
El movimiento de protesta en México nace de un dolor profundamente auténtico. La muerte del alcalde Manzo es solo la punta del iceberg de una crisis de seguridad que cobra la vida de entre 25,000 y 35,000 personas al año, en un país donde, según cifras oficiales, el 93.2% de los delitos queda en la impunidad. Un manifestante resumió así el sentimiento: “Necesitamos seguridad”.
No obstante, este clamor legítimo pronto mostró señales que han encendido las alarmas. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó abiertamente la espontaneidad de las movilizaciones, señalando que estaban siendo impulsadas por la derecha y amplificadas por “bots” y cuentas falsas en redes sociales. Al llegar a la fecha de la primera marcha se vio la baja presencia de jóvenes en comparación con otras protestas claramente orgánicas.
La sombra de la duda se hizo más alargada cuando figuras como el expresidente Vicente Fox y el magnate Ricardo Salinas Pliego se sumaron a la causa. Su apoyo genera una contradicción fundamental, pues son personalidades asociadas a un establishment político y económico que, para muchos, es parte estructural de los problemas que dicen combatir.
Vicente Fox apoya marcha de Generación Z pese a estar en su lista de “personas non gratas”; Sheinbaum se burla: “Ni a chavorrucos llegan”. | Crédito: Presidencia/X @generacionz_mx @VicenteFoxQue
Mientras tanto, en Baja California, la fiscalía del gobierno de Marina del Pilar Ávila Olmedo instruye a los agentes del ministerio público para modificar el registro de los delitos denunciados y asi bajar las estadísticas artificialmente.
Aquí, fotocopias de la minuta de una reunión del pasado 3 de junio, bajo la denominación: “Estrategia para reducir índice delictivo (NUC) 2024”:
Van las fotocopias







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