Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Ocultaron el origen afrodescendiente de Guerrero y Juan Álvarez: Pavía Miller

Por Norma L. Vázquez Alanís

Dos personajes de la historia nacional, destacados insurgentes nacidos en el sur de Nueva España, que lucharon por la independencia de México y luego se incorporaron activamente en la vida política de la recién creada nación, y que llegaron a ser gobernantes tanto de la región de donde eran originarios como de la República Mexicana, fueron afrodescendientes, afirmó la doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) María Teresa Pavía Miller.

Se trata de Vicente Guerrero y Juan Álvarez, personajes públicos que participaron en la construcción de México como nación independiente, pero cuyo origen fue invisibilizado desde que ellos vivían, pero se acentuó en el siglo XX para hacerlos parecer mestizos, es decir, provenientes de la unión de indígena y español.

Al respecto, la doctora en Ciencias Sociales por el ITESM, María Dolores Ballesteros, demostró por medio de sus investigaciones que hubo un proceso de blanqueamiento de sus rasgos físicos a fin de permitir su plena inclusión en la élite política.

Al tomar parte en el ciclo de conferencias Tercera Raíz: afrodescendientes en México, convocado por el Centro de Estudios de Historia de México (CEHM) de la Fundación Carlos Slim, la especialista Pavía Miller dijo que el tema ‘Vicente Guerrero y Juan Álvarez afrodescendientes protagonistas de la historia de México’ lo eligió con el propósito de exponer los testimonios y argumentos que fundamentan su ascendencia africana e insertarlos en el ambiente en que nacieron y crecieron, además de señalar indicios en sus acciones que revelan una identidad social con la población afrodescendiente.

La población africana en el sur del virreinato

El sur de la llamada Nueva España hasta principios del siglo XIX, de donde Guerrero y Álvarez eran originarios, tuvo población africana y afrodescendiente desde el siglo XVI; llegaron de manera muy temprana a la zona, después de la toma de Tenochtitlan y se expandieron prácticamente a lo que hoy es la entidad guerrerense.

Este fue el ambiente en que nacieron y crecieron ambas figuras cruciales en la historia de México, en un espacio y tiempo en el cual la población de origen africano estaba en pleno crecimiento cuantitativo y que eran en su mayoría personas libres e incursionaban en diversas actividades, además de buscar los medios de acceder a mejores condiciones de vida.

Señaló la doctora Pavía Miller que los africanos y afrodescendientes en el sur del virreinato llegaron en condiciones diversas. Por ejemplo, la noticia más antigua que se conoce es la de Juan Garrido, el conquistador africano que entre 1522 y 1524 formó parte de la expedición del capitán Antonio de Carvajal que Hernán Cortés envió hacia Zacatula en la costa de la mar del sur; otros fueron llevados para trabajar en la minería como ocurrió en Taxco desde 1536 o en las huertas de cacao en Coyuca en 1540 y hubo también afrodescendientes en actividades ganaderas como vaqueros en la costa chica desde el siglo XVI ya como individuos libres.

En Acapulco, lo más seguro es que la población de origen africano haya llegado a partir de la década de 1570, pues en 1565 se descubrió la ruta del tornaviaje desde Asia y en 1573 llegó la primera nao a ese puerto, que en 1595 se designó como sede del comercio con Manila; en ese momento debe haber nacido el asentamiento portuario con población permanente sobre todo de negros, mulatos, filipinos y sólo unos cuantos españoles. De esas fechas sí hay documentación que confirma su presencia en las labores portuarias.

Esta población de origen africano llegada a la parte sur de Nueva España en el siglo XVI, muchas veces esclavizada, aumentó a lo largo de los siglos XVII y XVIII, se mezcló con la población indígena, mestiza y española, diversificó sus actividades y se extendió por todo lo que hoy es el estado de Guerrero, por lo que ya para principios del XIX eran criollos, es decir, habían nacido en América y en su mayoría eran personas libres.

Aunque el grueso de los afrodescendientes se dedicaba a la minería, el servicio, la agricultura y la ganadería, hubo un oficio impulsado por la llegada de la nao de Filipinas, la arriería, que propició el arribo de más población de origen africano a esta entidad. Sin embargo, otra actividad, la de ser milicianos, atrajo fuertemente a la población suriana y en especial a la afrodescendiente, porque, aunque no era remunerada, fue un medio para obtener algunas prerrogativas y cierta movilidad social.

Las compañías de milicias se formaban con civiles y en el sur del virreinato su finalidad era auxiliar en la vigilancia y defensa de la costa, principalmente de ataques piratas que se daban en los meses que llegaba la nao de Filipinas, de manera que desde la segunda mitad del siglo XVI se trató de proteger el puerto de Acapulco y se mandaron soldados.

En el siglo XVII se construyó el Fuerte de San Diego, donde se instaló una guarnición permanente de oficiales militares de carrera y a principios del siglo XVIII se ordenó que las milicias se mantuvieran en constante alerta como si estuvieran en estado de sitio permanente. Estas milicias se conformaban principalmente por afrodescendientes.

Ante el temor de algún ataque e invasión de Inglaterra a sus dominios en América, la Corona Española decidió establecer un ejército colonial en 1765, y aunque se pretendía que fuera un ejército regular con militares de carrera, en los hechos el ejército novohispano estuvo conformado principalmente con contingentes milicianos formados con civiles; para 1781 se autorizó formar un regimiento provincial de infantería en la costa del sur, en el cual se trató de que se enlistaran sólo españoles y mestizos, pero en los hechos la participación de los afrodescendientes fue abundante.

De acuerdo con investigaciones de los especialistas, cerca del 80 por ciento de los milicianos en el sur de Nueva España eran de origen africano y en Acapulco alcanzaban el 97 por ciento, mientras que en la costa chica eran casi el 90 por ciento.

Es importante señalar, apuntó la ponente, que en las milicias novohispanas estuvieron varios de los principales colaboradores de José María Morelos y Pavón en la lucha en contra del dominio español como los Galeana, los Bravo, Ignacio Ayala, quien sería intendente de la provincia de Técpan; Francisco Moctezuma, quien fue diputado por Jamiltepec en el congreso de Chilpancingo; Julián Ávila, colaborador muy cercano a Morelos en los inicios del movimiento, y Mariano Tabares, con quien después se enemistó y lo mandó fusilar.

Morelos reclutó milicianos para integrarlos a la insurgencia; así construyó su ejército con hombres armados que además contaban ya con cierto adiestramiento en la disciplina militar, en las armas y en montar a caballo.

(Concluirá)