Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Los que saben…

“La antítesis de los tres monos sabios”

Por  Orfalinda Hinojosa Elizalde

La escultura japonesa de los tres monos en el santuario de Toshogu, al norte de Tokio, en donde el primero se muestra con los oídos cubiertos, el segundo con las manos sobre la boca y el tercero se protege los ojos, y cuyos nombres son “no oír”, “no decir” y “no ver”, significan la protección contra el mal; es decir, alejarse de todo lo negativo como un código moral que rige el actuar del hombre.

En este tiempo, en donde el flujo de la comunicación fidedigna es esencial para generar opiniones fundamentadas en análisis que aporten al desarrollo de una sociedad que participe en la toma decisiones en favor de cada actividad económica, “no oír”, “no decir” y “no ver”, tal como lo representan los “tres monos sabios”, encarnan la antítesis de una sociedad sensible, sin embargo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) Federal, personifica esta simbólica escultura japonesa.

La llegada al país de un embarque gestionado por SuKarme de 4 mil 600 cabezas de ganado en pie, -hasta el momento- , procedentes de Nicaragua, foco de infección del gusano barrenador y con destino a los corrales de Durango, en una emergencia sanitaria como lo es la presencia de esta larva del ganado, y que gracias a ello Estados Unidos ordenó en tres ocasiones el cierre de la exportación de bovinos (noviembre de 2024 así como mayo y julio de 2025)  es sin duda una situación alarmante, porque no solo daña de manera severa la actividad pecuaria, sino que también, significa un peligro para la salud humana.

En días recientes se divulgó en redes sociales un mensaje en donde se acusa a la mencionada empresa ganadera de ser un traidor al campo mexicano, junto al Gobierno Federal por el hecho descrito, y llama a la población a no consumir productos de esa marca.

Lo anterior también ha desencadenado la publicación en redes sociales, de cartas firmadas por los agremiados de la Unión Ganadera Regional de Durango, quienes exigen a la federación impedir el arribo de bovinos de Nicaragua a ese Estado; además las Asociaciones Ganaderas Locales de Álamos y Altar en Sonora, reclaman el cierre de la frontera sur de México a la importación de reses centroamericanos; mientras que los integrantes de la Asociación Ganadera Local Especializada de Ganado de Registro de Razas Puras de Chihuahua,  demandan lo propio.

Mientras tanto, para los ganaderos y las autoridades del ramo en Baja California la principal preocupación hasta ahora, era el cumplimiento de la campaña contra la tuberculosis bovina y recuperar junto a Baja California Sur, la acreditación para exportar becerros en pie al vecino país, en embargo, con la llegada del embarque mencionado por solicitud de los representantes de SuKarne, los pecuarios de la entidad, deben izar las banderas rojas de alerta y exigir al representante de la SADER Federal, proteger la sanidad pecuaria del Estado, debido a que, a como están las cosas, nada impedirá que lo que pasa en Durango se repita pronto en Baja California, porque existen en el Valle de Mexicali corrales de engorda de la mencionada empresa procesadora de carne.

Tal y como lo simboliza la escultura japonesa de los “Tres monos sabios”, la antítesis estriba en que al igual que ellos, las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), dependiente de SADER Federal, prefieren “no oír”, “no decir” y “no ver”, ya que, la arriba firmante solicitó una entrevista sobre el tema, la respuesta fue: “de momento no damos entrevistas”.

Por otro lado, y como si se tratara de un episodio de un mundo distópico, quien representa a la Unión Ganadera Regional en Baja California se contagia del mismo comportamiento: “no oír”, “no decir” y “no ver”, ya que, a pesar de tener a disposición una herramienta tan dinámica como los son las diferentes plataformas de comunicación que ofrece el internet, decide omitir un posicionamiento.

En fin, en una sociedad hiperconectada, la antítesis es decidir hacer mutis, sin embargo, es crucial que los ganaderos bajacalifornianos no repitan el “no oír”, “no decir” y “no ver”.