Redacción Ganaderia.com
En el complejo engranaje del comercio agroalimentario entre México y Estados Unidos, la sanidad animal es uno de los pilares fundamentales. Hoy enfrentamos una amenaza que, aunque conocida, ha regresado con fuerza inesperada: el Gusano Barrenador del Ganado.
Hace unas semanas parecía que veíamos la luz al final del túnel, que esta plaga quedaba atrás; sin embargo, volvió y lo hizo con más fuerza, creando un gran desafío sanitario, por lo que es inevitable ver con preocupación lo que provoca en los flujos comerciales.
Es un hecho que la presencia del gusano barrenador compromete la relación de confianza entre México y Estados Unidos, y conlleva diversos efectos como demoras en la frontera, incremento en los costos de inspección y, sobre todo, grandes pérdidas económicas.
Para dimensionar el impacto, veamos algunos datos de importancia:
México está dejando de exportar cerca de 5,000 becerros diarios a Estados Unidos. Esto representa un costo millonario. Ahora, la pregunta es ¿qué va a pasar con esos becerros que no se podrán exportar?
¿Se meterán a la engorda en México para consumo nacional? Recordemos que el maíz es fundamental en la alimentación y, por ende, impacta en el costo de la engorda. No olvidemos que, en estados como Sinaloa, las presas están al 20% de su capacidad y que la producción de maíz es 30% menor que el año pasado. Es decir, no solo tenemos que importar maíz amarillo para usarse como alimento de ganado, tampoco somos autosuficientes de maíz blanco para consumo humano.
¿Qué tan competitivos llegaremos a ser cuando dependemos de la importación del mayor insumo en la producción de ganado bovino? ¿Hay algo que podamos hacer para que genéticamente el maíz se pueda producir con una restricción de agua? Eso es tema de otra columna.
Pero volvamos a lo URGENTE y, después, regresamos a lo IMPORTANTE.
¿Cuánto dinero se puede perder por este cierre de exportación de becerros a Estados Unidos? En estos momentos, EE.UU los está pagando muy por encima de lo que en México los pagan, al menos un 40% más, y multiplicando esta cifra por 5,000 cabezas diarias… ¡es muchísimo dinero!
Ahora, siguiendo con lo urgente, ¿esto es solo para los becerros? NO. Esto se puede extender a cualquier animal de sangre caliente, hasta los perros, así que si quieres cruzar la frontera con perros, tendrás que verificar con el veterinario que tenga una cartilla sanitaria para garantizar su acceso.
Hoy, las cuestiones sanitarias están cambiando y deben cambiar. Sigue existiendo cierta porosidad en la frontera sur con Guatemala. Por el bien de las industrias, debemos apretar tuercas y no hacer de esto algo que nos afecte en la parte productiva y en el consumo.
El gusano barrenador no es un problema de México o de Estados Unidos. Es un enemigo en común que amenaza la seguridad alimentaria, la eficiencia comercial y el bienestar económico de miles de familias que dependen de esta industria en ambos lados de la frontera.
Ante esta situación, debemos buscar proteger a nuestras industrias, sin fronteras, solo con responsabilidad compartida y trabajo en conjunto.
¡Hasta la próxima!

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