Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

La carne asada

Por Antonio Magaña

“La cultura termina donde empieza la carne asada”, o, “Donde inicia la carne asada inicia la barbarie”, son dos frases que se atribuyen al ilustre Oaxaqueño José María Albino Vasconcelos Calderón, (1882-1959), mejor conocido como José Vasconcelos.

Dicen que, el primer secretario de educación pública, (1921 a 1924), escribió esa frase despectiva en un artículo, publicado en el periódico EL UNIVERSAL, en 1925.

Después de ULISES CRIOLLO, Vasconcelos publicó LA TORMENTA; su testimonio acerca de los agitados años de la Revolución Mexicana en el periodo 1913-1920.

En el capítulo, “Cadereyta Nos Aplaude”, escribe:

“…nos echamos otra vez al camino. Entramos a Tolimán, todo verde con cebada tierna. A la orilla de la senda las casas son de mampostería, espaciosas, solidas…Tolimán, bello nombre y panorama riente: allí nos hospedó la maestra, mató pollos y los sirvió guisados en buena salsa.

Nos sentimos en tierra civilizada, donde termina el guiso y comienza la carne asada, comienza la barbarie”.

Vasconcelos, era un hombre cultísimo en ese tiempo de generales revolucionarios analfabetos; estaba convencido de que en el norte había industria, recursos económicos, desarrollo de empresas, pero la gente era ‘inculta’.

No es la única visión centralista sobre el Norte:

“Fuera de México, todo es Cuautitlán”, decía la Güera Rodríguez y, recientemente, El Vampiro Enamorado, Adán Augusto López, pronunció la frase petulante, “En Tabasco somos más inteligentes que los habitantes del norte”.

Un hombre del norte, Alfonso Reyes, el del poema “Sol de Monterrey”, defendió nuestro asado al carbón, diciendo que «en el norte se tenía la cultura de la carne asada…».

Otro ilustre norteño de Coahuila, Venustiano Carranza, se levantaba temprano con su cafecito y, después de andar a caballo, almorzaba sus tortillas de harina con queso y chile verde; cabeza de borrego tatemada y carne asada.

Carne asada para nosotros; asado para los argentinos y uruguayos; churrasco para los brasileños y barbacoa para los estadounidenses.

Prácticamente no hay variantes en ese sencillo y sabroso platillo que une a las familias los domingos; a diferencia de nosotros, los sudamericanos empiezan a aventar las tiras, chorizos, chinchulines, entraña y churrascos cuando la brasa está totalmente blanca…

Ellos comen sus asados con pan; para nosotros los complementos infaltables son el guacamole, las salsas y las tortillas, preferentemente de harina. 

Podríamos decir que la carne asada y las tortillas de harina, son parte de nuestra identidad; por eso fue una excelente idea realizar la protesta del pasado sábado con nuestro plato emblemático. 

A pesar del viento y el terregal, miles de mexicalenses realizaron la protesta gastronómica con nuestra culta y típica carnita asada, plato estrella en nuestras reuniones familiares o con los amigos.

La carne asada, que se originó por el retiro de la visa a la gobernadora, llegó hasta La Mañanera del Pueblo; hoy la presidente Sheinbaum, reiteró su respaldo total a la gobernadora Marina del Pilar: 

“Hicieron una carne asada…habría que ver quien fue por la carne asada y quien ¿? … nuestro apoyo a Marina del Pilar…no hay nada que tenga que ver con una investigación…nada que tenga que ver con la Fiscalía General de la República…”.

Quienes gobiernan, no deben menospreciar la protesta del sábado porque, no es verdad que donde inicia la carne asada, inicia la barbarie; si no atienden las causas de la inconformidad popular, la carne asada del sábado, puede ser el inicio de “otros guisos”.