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Editorial…

Ocurrencias por ignorancia

En la medida que avanzan las campañas políticas, los candidatos de todos los partidos, salvo contadas excepciones, en su peregrinar por sus distritos o por sus municipios, ofrecen “el oro y el moro” a sus probables electores.

En las dos primeras semanas de proselitismo, en la gran mayoría de los aspirantes al congreso del estado, o de los cinco ayuntamientos bajacaliforniano, sale a flote la improvisación de los individuos, sin importar el sexo.

¿Porque esa improvisación?  

Simple y sencillamente porque los directivos de los partidos políticos, en ocasiones por falta de afiliados capaces y con conocimientos, en otras por convenir a particulares intereses y en otras por atender pronunciamientos democráticos, se pronuncian a favor de tal o cual persona.

Esos directivos, tal vez por carecer de principios ideológicos que les identifique con tal o cual partido, en su plataforma de acción, situaciones que han ocasionado “chapulineo” electoral, no han observado la necesidad de capacitar a su militancia, o su militancia no tiene interés, de llegar a las candidaturas con un panorama real de cuáles serían sus obligaciones, en caso de ganar.    

En el caso de los diputados, ya electos, su ignorancia es manifiesta cuando son incrustados en cargos directivos y al frente de comisiones que, por su desconocimiento, no pueden cumplir a cabalidad.

A nivel local les tenemos dos ejemplos de diputados en las condiciones que mencionamos, uno del Revolucionario Institucional y otro de Acción Nacional, presidiendo la Comisión de Agricultura, el hoy alcalde de Ensenadas, Antonio Novelo y Sergio Tolento.

Los dos, sin pena ni gloria, el primero pasó y el segundo, está por concluir su gestión con una permanente preocupación en la entrega de lentes, dejando en el abandono los aspectos agrícolas, en donde el titular de la Secretaria de Desarrollo Agropecuario se ha convertido en otro lastre más de la administración de Francisco Vega de Lamadrid, quien su campaña aspiraba a ser “el mejor gobernador que jamás haya tenido Baja California”.

Tolento, quien a su paso por la legislatura federal se convirtió en zar del transporte pétreo, en complicidad con directivos de la S. de R.L. concesionaria de la red mayor del Distrito de Riego del Rio Colorado y de los directivos de los módulos 10, 11 y 12, como diputado local gasto recursos estatales en Foros cuyos resultados se desconocen y no se han reflejado en beneficio de los productores.

Uno de los principales problemas en la desviación y perversión de las actividades legislativas, es la ignorancia de los individuos que llegan a los congresos, el interés propio y su complicidad con los gobernantes para obtener beneficios a través de la distribución de apoyos económicos o en especie, olvidándose de su tarea principal, legislar.

¿Qué es eso, con que se come?

En el caso de los aspirantes a ocupar una presidencia municipal, en la actual campaña no mejoramos mucho, en relación a los candidatos a la legislatura.

La mayoría de ellos se olvidan que las tres principales demandas de los ciudadanos son, la seguridad, la limpieza y las vialidades, por lo cual, “agarran monte”, y hasta ofrecen, no solo gestionar, sino hasta resolver asuntos relacionados con el ámbito estatal y federal, pero en el caso de los abanderados de algún partido ponen por enfrente al presidente de la república.

Otros, como Gustavo Sánchez Vásquez, ponen por delante su experiencia y los resultados de sus 29 meses de administración, situaciones con las cuales busca refrendar la confianza de los electores mexicalenses.

Los hay iluminados que consideran ser merecedores de la confianza y por ende del voto de los electores, anteponiendo sus antecedentes y trayectoria a las ínfimas ofertas electorales.

A esta situación de las campañas debemos de agregar la soberbia de quienes alrededor de los candidatos tienen la responsabilidad de difundir las actividades, encontrándonos con que, una buena parte de esas personas, jóvenes en su mayoría, consiguen los correos e todo tipo de medio y, sin decir agua va, les atiborran de boletines y de fotografías, cual si los medios tuviéramos la obligación de difundirlas.