MEX8397. CIUDAD JUÁREZ (MÉXICO), 21/05/2024.- Fotografía de archivo fechada el 20 de octubre de 2023, que muestra dos vehículos transitando en una carretera en Ciudad Juárez, Chihuahua (México). Desde 2022, el robo de equipo pesado en México aumentó un 40,7 % al pasar de 6.695 a 9.421 unidades aseguradas robadas, mientras que la cifra total de autos asegurados robados creció un 2 % en el último año, según detalló la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) en un informe. EFE/ Luis Torres/ARCHIVO
Por Élfego Bautista Pardo
La percepción de inseguridad adquiere mayor relevancia cuando se observa junto con la experiencia de victimización. En este punto, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, elaborada por el INEGI, ofrece uno de los instrumentos estadísticos más completos del país, porque no solamente pregunta si la población se siente insegura, sino también si fue víctima de un delito y qué ocurrió después.
La ENVIPE estimó que durante 2024 hubo 23.1 millones de personas de 18 años y más víctimas de algún delito, lo que equivale a una tasa de 24 mil 135 víctimas por cada 100 mil habitantes. Además, 11.4 millones de hogares, equivalentes a 29.0 por ciento del total nacional, tuvieron al menos una persona víctima de delito.
Uno de los datos que más preocupa en relación con los delitos de alto impacto es la llamada cifra negra: delitos que no se denuncian o que, aun denunciados, no derivan en una carpeta de investigación.
En 2024, la cifra negra nacional fue de 93.2 por ciento. Esto significa que solamente una pequeña proporción de los delitos llega a convertirse en una investigación formal ante las autoridades.
El problema es todavía más marcado en determinados delitos. La ENVIPE 2025 estimó una cifra negra de 98.1 por ciento para el secuestro y de 97.0 por ciento para la extorsión. En otras palabras, los registros administrativos de las fiscalías no reflejan necesariamente la totalidad de los delitos que ocurren.
En el caso de los robos, la cifra negra también es elevada. Para 2024, el INEGI estimó que 94.2 por ciento de los robos o asaltos en calle o transporte público no fueron denunciados o no derivaron en una carpeta de investigación. Para el robo en casa habitación, la cifra negra fue de 89.7 por ciento, mientras que para el robo total de vehículo fue de 35.7 por ciento.
Estos datos son particularmente importantes al hablar de carreteras. Un número reducido de denuncias de robo o asalto en una carretera no necesariamente significa que el fenómeno sea reducido, porque una parte considerable de los delitos no llega a conocimiento de las autoridades.
Sin embargo, tampoco debe cometerse el error contrario: la cifra negra nacional de los robos no permite determinar cuántos de esos delitos ocurrieron específicamente en carreteras. Para establecerlo sería necesario contar con una encuesta que desagregara la victimización por el lugar exacto donde ocurrió el delito.
Los resultados de las encuestas de casas especializadas coinciden en señalar que la inseguridad continúa ocupando un lugar central en las preocupaciones ciudadanas.
La Encuesta Nacional Mitofsky de junio de 2026 encontró que 51.8 por ciento de los entrevistados identificó la inseguridad como el principal problema del país. Aunque el porcentaje disminuyó respecto de junio de 2025, cuando alcanzó 59.8 por ciento, la inseguridad permaneció en el primer lugar de las preocupaciones, por encima de la economía, que obtuvo 24.8 por ciento.
El dato resulta relevante para el análisis de las carreteras porque muestra que la preocupación por la seguridad no constituye un fenómeno aislado, asociado únicamente a determinados trayectos. Forma parte de una preocupación nacional más amplia.
Mitofsky también reportó en julio de 2026 que 52.6 por ciento de los mexicanos señaló a la inseguridad como el principal problema del país, mientras que la economía alcanzó 27.6 por ciento.
La consistencia de estos resultados durante distintos meses permite observar que, aun cuando existen variaciones, la inseguridad continúa ocupando un lugar prioritario dentro de la agenda ciudadana.
El problema de la cifra negra también afecta a los robos en carretera. La elevada cifra negra permite entender por qué la percepción ciudadana y las estadísticas de denuncias pueden parecer contradictorias.
Si una persona sufre un robo y decide no denunciarlo, ese hecho puede no aparecer posteriormente en las estadísticas de carpetas de investigación. La ENVIPE identifica como principales razones para no denunciar la pérdida de tiempo y la desconfianza en la autoridad.
Por ello, cuando se analizan los robos en carreteras, es necesario evitar dos conclusiones igualmente equivocadas:
La primera sería afirmar que existe un grave problema de robo en determinada carretera solamente porque existen numerosos testimonios o publicaciones en redes sociales. La segunda sería afirmar que una carretera es segura simplemente porque registra pocas denuncias.
Porque una carretera verdaderamente segura no es solamente aquella donde disminuyen los robos o donde existe vigilancia. Es aquella en la que el usuario puede desplazarse con una expectativa razonable de llegar a su destino sin sufrir un accidente, sin ser víctima de un delito y sin tener que enfrentar el temor permanente de que cualquiera de esas situaciones ocurra.
Así es el Derecho.

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