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Las larvas de atún rojo son vulnerables al calentamiento del mar Mediterráneo

Atunes rojos pescados en el mar Mediterráneo. EFE/Ana Cerrud

El aumento de la temperatura reduce el margen de supervivencia de las crías de esta especie

EFEAGRO

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha confirmado la vulnerabilidad de las larvas de atún rojo al calentamiento del Mediterráneo, porque el aumento de la temperatura reduce el margen de supervivencia de las crías de esta especie emblemática que nacen en el Mar Balear.

Un equipo multidisciplinar internacional ha publicado un nuevo estudio que revela que las larvas de atún rojo atlántico (Thunnus thynnus) sobreviven dentro de un estrecho rango de temperaturas, lo que las convierte en una de las fases más vulnerables frente al calentamiento del océano, ha informado el IOE en una nota.

El trabajo aporta nuevos datos sobre los límites térmicos de las larvas, con valores medios de 31,7 °C como máximo y 17,9 °C como mínimo.

Este abanico indica la sensibilidad de las larvas a altas temperaturas y refuerza que no pueden sobrevivir en aguas más frías, lo que explica por qué el atún rojo no se reproduce en épocas o zonas con temperaturas más bajas.

Larvas de atún rojo. Efeagro/IEO

Además de definir los límites térmicos, el estudio subraya la importancia de conocer cuánto margen real tienen las larvas antes de alcanzarlos.

En las aguas de las Islas Baleares, la principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales del mar ya se sitúan relativamente cerca de ese límite superior, dejando un margen de seguridad de solo 3,6 °C.

Esto significa que, en el caso de las olas de calor marinas en verano, que es cuando se reproduce el atún rojo, la temperatura del agua puede aumentar rápidamente hasta niveles críticos para las larvas.

Episodios más frecuentes e intensos

Con el calentamiento previsto del océano, estos episodios serán más frecuentes e intensos, reduciendo aún más ese margen y aumentando el riesgo para su supervivencia.

Los investigadores han constatado que «las primeras fases de vida del atún rojo operan muy cerca de sus límites térmicos». «Esto aumenta su vulnerabilidad frente a eventos extremos como las olas de calor marinas», señalan.

El estudio también pone de relieve el desafío que supone trabajar con especies de mar abierto en condiciones controladas. La extrema sensibilidad de las larvas hace que obtener información sobre sus primeras etapas de vida sea especialmente complejo.

Este trabajo contribuye a mejorar el conocimiento sobre la tolerancia térmica de una especie icónica y depredadora clave de los ecosistemas marinos, y se integra en un esfuerzo más amplio por construir bases de datos sobre los límites térmicos en fases tempranas de peces.

Los investigadores subrayan que el atún rojo atlántico «es mucho más que un recurso pesquero» porque su papel como depredador tope lo convierte en una pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos, por lo que «comprender y proteger sus primeras etapas de vida será esencial para garantizar su resiliencia en el futuro», concluye el equipo científico.

Más estudios que lo avalan

El cambio climático está provocando también altas temperaturas oceánicas sin precedentes en Europa, con graves repercusiones para la vida marina, afirmó este miércoles el World Weather Attribution, grupo internacional de científicos.

En un artículo publicado en su página web, este grupo, del que forma parte el Imperial College de Londres, señaló que este julio ha sido el mes en que los mares del mundo alcanzaron la temperatura superficial más alta jamás registrada -conocid con las siglas SST-.

Una de las consecuencias del cambio de temperaturas son las variaciones en la distribución de las especies marinas, que podrían afectar a la disponibilidad de pescado y crustáceos destinados al consumo humano, indica el análisis.