El cultivo de cacahuate en México tiene raíces prehispánicas. Hoy se produce en regiones como Guerrero, Sinaloa y Oaxaca
El cultivo de cacahuate en México tiene una historia que se remonta a miles de años. Este pequeño fruto, también conocido como maní o tl?lcacahuatl en náhuatl, fue una de las primeras semillas domesticadas en Mesoamérica y sigue siendo parte esencial de la dieta y la economía rural mexicana.
Con su sabor inconfundible y su versatilidad, el cacahuate forma parte de los mercados, las cocinas y las tradiciones populares del país, desde las ferias y dulces típicos hasta los altares de Día de Muertos.
UN FRUTO CON RAÍCES PREHISPÁNICAS
El cacahuate es originario de América del Sur, pero su domesticación y expansión en México datan de tiempos prehispánicos. Los mexicas y otros pueblos mesoamericanos lo consideraban un alimento energético y sagrado, vinculado con la tierra fértil y la abundancia.
Su nombre proviene del náhuatl tl?lcacahuatl, que significa cacao de tierra, en alusión a la manera en que crece bajo el suelo. A diferencia del cacao, que madura en las ramas del árbol, las vainas del cacahuate se desarrollan en las raíces, ocultas entre la tierra fértil.

Tras la conquista, el cacahuate se extendió por todo el mundo y se convirtió en un cultivo clave en Asia y África. Sin embargo, México mantiene una profunda conexión cultural y simbólica con este alimento, que sigue presente en platillos tradicionales como el mole, las salsas o los antojitos callejeros.
Regiones productoras de cacahuate en México
Actualmente, el cacahuate se cultiva en casi todo el país, aunque las principales regiones productoras son:
* Sinaloa y Chihuahua, donde los suelos arenosos y el clima cálido favorecen su siembra comercial.
* Guerrero y Oaxaca, donde el cultivo conserva técnicas tradicionales de secado y recolección manual.
* Morelos y Puebla, donde el cacahuate forma parte de los policultivos de temporal, junto al maíz y el frijol.
* Nayarit y Veracruz, que destacan por su producción artesanal y su uso en dulces típicos y botanas.
México produce más de 100 mil toneladas de cacahuate al año, gran parte destinado al consumo nacional, pero también con presencia en mercados internacionales, especialmente en la industria alimentaria y de aceites vegetales.
SIEMBRA Y COSECHA: EL CICLO DEL CACAHUATE
El cacahuate es una planta de ciclo corto, que crece mejor en suelos ligeros y bien drenados. La siembra se realiza al inicio de la temporada de lluvias (mayo-junio), y la cosecha se lleva a cabo entre octubre y diciembre, cuando las vainas han madurado bajo tierra.

ETAPAS DEL CULTIVO DEL CACAHUATE EN MÉXICO
1. Preparación del terreno: se labra la tierra para asegurar una textura suelta que permita el desarrollo de las vainas.
2. Siembra: se colocan las semillas a poca profundidad, con separación suficiente para evitar competencia de nutrientes.
3. Floración: después de unas seis semanas, aparecen las flores amarillas que, tras fecundarse, alargan sus tallos hacia el suelo.
4. Formación de vainas: los tallos (gineforos) se entierran y desarrollan las vainas que contienen los cacahuates.
5. Secado y recolección: una vez maduras, se arrancan las plantas completas y se dejan secar al sol durante varios días.
El proceso requiere paciencia y atención, pues el cacahuate es sensible al exceso de humedad. En muchos pueblos, la recolección sigue siendo manual, lo que conserva una conexión directa entre el agricultor y la tierra.

EL CACAHUATE EN LA CULTURA Y LA GASTRONOMÍA MEXICANA
El cacahuate no solo es un cultivo agrícola: es un símbolo de sabor popular. En ferias, mercados y celebraciones, su aroma tostado anuncia fiesta. Se vende con sal, con chile, en palanquetas, garapiñados y mazapanes, o molido para espesar salsas y moles, como el mole de cacahuate típico de Guerrero.
En Oaxaca y Puebla se usa para preparar salsas color ámbar, mientras que en el norte del país se mezcla con chile y limón como botana tradicional. Durante el Día de Muertos, se coloca en las ofrendas como símbolo de sustento y alegría compartida.
Más allá del alimento, el cacahuate representa la conexión entre la tierra, la cosecha y la comunidad.
Hoy, los pequeños productores y cooperativas buscan rescatar las variedades nativas de cacahuate, más aromáticas y adaptadas al clima local. También se promueve su consumo como fuente de proteína vegetal, omega 3 y antioxidantes naturales.
El desafío está en mantener viva la tradición del cultivo artesanal frente a la producción industrial. Sin embargo, en muchos pueblos de México, el sonido de las vainas al secarse al sol sigue siendo una melodía de cosecha y esperanza.

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