Cultivo de algodón productor Roberto Ramos.
Por Guadalupe Villalobos Guerrero
Visión Agropecuaria 1120am
El martes 12 de agosto, tras la publicación del Reporte de Oferta y Demanda del USDA, los contratos de algodón para diciembre 2025 y marzo 2026 registraron un repunte de $1.63 y $1.61 dólares por quintal, respectivamente. Sin embargo, algunos analistas advierten que el patrón comercial actual podría llevar los precios hasta los $63 dólares por quintal en el contrato base diciembre. Ante este panorama, la recomendación es clara: no cerrar posiciones todavía, pues aún existen factores que podrían sostener un alza.
El reporte de agosto del USDA señala una reducción de 3 millones 400 mil pacas en los inventarios finales mundiales, bajando de 77 millones 320 mil pacas estimadas en julio a 73 millones 910 mil en agosto. En Estados Unidos, la proyección de superficie sembrada también disminuyó: de 10 millones 120 mil acres en julio a 9 millones 250 mil en agosto, lo que recorta la producción de 14 millones 600 mil a 13 millones 210 mil pacas. La tasa nacional de abandono sube del 14% al 21%. El dato que podría realmente mover al mercado, el tamaño final de la cosecha, se conocerá en el reporte de octubre.
Para México, el USDA ajustó a la baja su inventario final en 50 mil pacas, quedando en 190 mil. La proyección es de 800 mil pacas de producción, 600 mil de importación, 1 millón 350 mil de consumo nacional y 100 mil de exportación.
En el Valle de Mexicali y San Luis Río Colorado, Sonora, con 6,024 y 1,421 hectáreas sembradas respectivamente, se espera una producción de 48 mil 400 pacas. Considerando un costo de $40,000 pesos por hectárea y una producción de 6.5 pacas/ha, se requiere un precio de $73.60 dólares por quintal para alcanzar el punto de equilibrio. Si se logra un rendimiento de 7.5 pacas/ha, como algunos productores pronostican, el precio necesario baja a $64.18 dólares por quintal.
No obstante, un día después del reporte, el contrato diciembre retrocedió 66 centavos por quintal. La información de agosto sobre producción e inventarios es alcista, pero el freno viene del consumo: la industria textil mundial no opera a plena capacidad. En China, por ejemplo, se estima que trabajan al 50% debido a los aranceles impuestos por el presidente de EUA, Donald Trump, y la amenaza de recesión, lo que inhibe la compra de prendas de vestir.
Para los productores locales que aún no han fijado precio, la recomendación es acercarse a sus técnicos, estimar con precisión su cosecha y tomar decisiones considerando primero el punto de equilibrio y luego la utilidad. Aunque es poco probable que en agosto o septiembre se alcancen los $75 dólares por quintal, el reporte de octubre podría traer cambios importantes.
El mercado está en una fase donde cualquier variable, climática, política o comercial, puede inclinar la balanza. Por ello, como dice el refrán, el productor debe estar “con un ojo al gato y el otro al garabato”: vigilando que su cultivo llegue a buen término y, al mismo tiempo, atento a los informes diarios del mercado.

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