Otra vez la misma cantaleta
Por César Villalobos López
Desde hace varios años, con diferentes actores, se ha escuchado el mismo lamento de los bajos precios de cosechas de básicos, del trigo, especialmente en el valle de Mexicali.
Curiosamente, las cabezas de estos movimientos, invariablemente arremeten en contra de los industriales de la transformación, pretendiendo que aporten a la compra algún porcentaje de sus utilidades, para que el productor tenga utilidades.
El otro blanco es el erario, sin importar sea federal, estatal o municipal, lo importantes es que aporten recursos para complementar el monto del precio que los trigueros demandan.
En esos momentos, los productores se convierten en carne de cañón de los diputados federales y locales, de senadores, de alcaldesas, como en Mexicali, o de la gobernadora, quienes les utilizan en sus discursos y anuncian supuestos acuerdos.
En los gobiernos de la 4T, el compromiso de pago de los raquíticos apoyos que destinan a la comercialización, es para ya, pero pasan los años y los adeudos crecen.
En el valle de Mexicali, un buen número de productores agarraron las placas a los funcionarios que operan el Fogabc, organismo creado para proporcionar créditos puentes, no financiamientos para siembras y cobros a la cosecha.
Como quien dice, ya se acostumbraron a “mamar y dar de topes”, como decían los viejos, cuando por un lado estiras la mano y por el otro golpeas en busca de mayores recursos.
Lo peor de esto es cuando diputadas se dejan llevar por el dicho de sus asesores de prensa y se suman a las peticiones de quienes dicen representar grupos, cuando en realidad son familia y la mayoría de sus integrantes con amplios antecedes de no clara honestidad.
El Fogabc fue creado con recursos fiscales, pero por conveniencia de algunos de sus operadores y para protección de selectos beneficiarios que integran las abultadas listas de saldos deudores, los nombres, montos y objetivo del recurso, se identificación como secreto bancario.
De esa forma se ocultó el inadecuado manejo de los dineros públicos, dejando a salvo la identificación de los motivos de la entrega de recursos, montos, fechas de vencimientos e intereses, quedando entonces al libre albedrio de los funcionarios gubernamentales.
Hay que recordar que los primeros movimiento se trigueros, los dineros del Fogabc fueron utilizados, por el gobernador Eugenio Elorduy, como agua o retardante para apagar el fuego y terminar con las manifestaciones y bloqueos en el Centro Cívico.

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