Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Ha aumentado 92% en 6 años el área para cultivar agave en Jalisco

Pot Juan Carlos G. Partida y Alejandro Alegría,

La superficie destinada al cultivo de agave en Jalisco registró un incremento de 92 por ciento entre 2019 y 2025, pues las tierras ocupadas por la planta pasaron de 69 mil 737 hectáreas a 133 mil 954, refieren datos del Anuario Estadístico de la Producción Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal.

El crecimiento acelerado generó una saturación en el mercado, bajó los precios tras el aumento de plantaciones y provocó severos daños en los ecosistemas locales, expusieron investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Los expertos identificaron daños ambientales mediante el análisis de imágenes del satélite Sentinel-2 de la Unión Europea; los reportes confirman que el agave invadió áreas forestales y zonas fuera de los límites permitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial.

El origen de su expansión se remonta al auge de la industria del tequila en la pandemia de covid-19, luego de que en 2022 la alta demanda elevó el precio de la materia prima a 32 pesos por kilogramo.

Desde 2025 el precio promedio del agave tequilero ha sufrido un desplome histórico por la severa sobreproducción, cotizándose entre 80 centavos a ocho pesos por kilo, dependiendo el método de venta.

Los productores señalan que las empresas pagan entre seis y ocho pesos por kilo a quienes están inscritos en esquemas oficiales como el programa Agave Responsable Social del Consejo Regulador del Tequila. Sin embargo, cuando la venta se realiza a través de coyotes, ante la falta de contratos directos el precio cae a 2.50 pesos por kilo o hasta 80 centavos.

Atraídos por la expectativa de ganancias inmediatas, agricultores de diversas regiones modificaron el uso de sus tierras y sustituyeron el maíz, trigo y sorgo por agave.

El análisis del ITESO indica que el proceso se realizó sin planeación, mediante la quema de vegetación nativa y el uso de maquinaria pesada en terrenos no aptos.

Abandono de parcelas con cosechas inconclusas

La depreciación económica sumada a la falta de mano de obra, el desconocimiento técnico para el cuidado del campo, las condiciones del clima y el costo del transporte hacia las destilerías, derivó en el abandono de parcelas con cosechas inconclusas.

Además, el impacto ecológico afecta principalmente a los ecosistemas de selva seca que sirven de hábitat para especies como venados, conejos, linces y coyotes.

En municipios como Tlajomulco, en inmediaciones de la laguna de Cajititlán, zonas que en 2016 tenían matorrales y árboles nativos, se registraron incendios provocados para forzar el cambio de uso de suelo, y en 2025 aparecieron cubiertas por filas de agave.

Su cercanía con cuerpos de agua como Cajititlán y el lago de Chapala agravó la situación hídrica, pues los agricultores trazan surcos paralelos a la pendiente del terreno para evitar la acumulación de agua, esto acelera la erosión del suelo y facilita el escurrimiento de agroquímicos, herbicidas y pesticidas hacia los mantos acuíferos.

El uso de sustancias químicas contra plagas como el insecto picudo, que se propagó junto con la planta por todo el estado, pone en riesgo a polinizadores como las abejas.

La crisis de sobreproducción repite un patrón cíclico en la región, pues en el año 2000 el mercado se saturó e impidió a los productores comercializar su cosecha.

Datos de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera muestran que entre 2017 y 2022 la producción creció 25 por ciento, al grado que se produjeron hasta 652 millones de litros. No obstante, a partir de 2023 comenzó un descenso y un año después tocó un mínimo de 459 millones de litros. En el periodo de la pandemia del covid-19, es decir, entre 2020 y 2022, las exportaciones de tequila aumentaron considerablemente para tocar los 417 millones de litros en 2022, pero en 2023 sufrieron un descenso para sumar 399 millones de litros. Así, entre 2022 y 2025, la desaceleración en el comercio exterior de este producto fue de 2.6 por ciento.

Durante la expansión de tierras de cultivo, en 2021 se puso en práctica la certificación de Agave Responsable Ambiental, la cual busca evitar que nuevas plantaciones se establezcan a costa de superficies forestales.

El análisis del ITESO revela que, a pesar de ello, se permitió que el área destinada a su cultivo pudiera ampliarse hasta abarcar 35 por ciento del territorio de Jalisco, es decir, 2 millones 756 mil hectáreas de un total de 7 millones 800 mil.