Semanario El Pionero

Expresión de Mexicali y su Valle

Valiosos documentos de Cortés al alcance del público

Tres siglos de historia nacional son ignorados por el sistema educativo mexicano: Ramos Medina

Por Norma L. Vázquez Alanís

A Hernán Cortés, el controvertido personaje de la Historia de México que aún sigue en la mira de políticos e historiadores, más allá de juzgarlo hay que entenderlo en su tiempo para saber qué fue lo sucedido con la conquista de estas tierras, sostuvo el investigador Manuel Ramos Medina al hablar sobre las ‘Fuentes cortesianas en el Centro de Estudios de Historia de México (CEHM) Fundación Carlos Slim’, como parte del ciclo de conferencias ‘Hernán Cortés: otras consideraciones’, auspiciado por esa institución de la cual es director.

Ramos Medina, quien es doctor en Historia por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, dijo que la plática era para dar a conocer el acervo de documentos y libros sobre Hernán Cortés con que cuenta el CEHM, fundado en 1965 por la empresa mexicana Condumex, cuyo director entonces, Ricardo García Sainz, tenía la inquietud de realizar alguna actividad en favor de la cultura en México, con el apoyo de los grandes intelectuales de la época.

Con el objetivo de rescatar y difundir tanto libros como documentos de la Historia de México, se adquirieron legajos y archivos a fin de ponerlos al servicio de la investigación; hoy están disponibles para el público en general interesado en la Historia de México, la biblioteca y el archivo están abiertos, sobre todo vía internet porque la mayor parte de los documentos y libros de Historia de México ya están digitalizados.

Recordó Ramos Medina que, en México, sobre todo en el sistema  educativo, después de la conquista la historia nacional se brinca a la época de la independencia. Pero ¿qué pasó con los 300 años en los que el territorio fue un virreinato correspondiente a la corona de España? Son tres siglos -consideró- en los que todavía hay muchísimo que investigar e inclusive rescatar, y en aquellos años 60 cuando se fundó el CEHM, fue posible que se adquirieran grandes tesoros relacionados con la historia de México de los siglos XVI, XVII y XVIII, que hoy sería inviable comprar.

Comentó que muchos investigadores, pero también personas interesadas en la Historia, cuando tocan los originales de la época virreinal tienen la sensación de que son tesoros, y en verdad lo son estos documentos y libros que están resguardados en el CEHM, donde se clasifica, se cuida y difunde este valioso acervo.

FUENTES CORTESIANAS EN EL CEHM

Las fuentes documentales que datan del siglo XVI se pueden consultar por vía electrónica, pero en otros momentos había que difundirlos a través de ediciones facsimilares y aunque actualmente gracias al desarrollo tecnológico ya no es necesario hacerlo así, el gusto de tener un libro entre las manos no se puede perder, por ello el Centro guarda todo lo que se ha publicado en ediciones facsimilares, verdaderas joyas no sólo para los bibliófilos, sino para todos lo que se interesen por la Historia de México.

Las fuentes cortesianas en el acervo del CEHM, dijo el doctor Ramos Medina, incluyen la primera edición de las Cartas de Relación de Hernán Cortés, fechadas en 1524, dirigidas al rey Carlos I. El ejemplar que guarda el Centro es el original impreso en Nuremberg y está en latín porque el texto fue traducido del castellano para que pudiera tener una mayor difusión en Europa, donde ese idioma sólo era entendible para las personas con estudios. Este libro despertó interés por ser la correspondencia de un capitán que había tenido el privilegio de la escritura, para darle noticia a los reyes Carlos I y Juana, su madre, de lo que estaba realizando en estas tierras. La primera edición en español de estas cartas data de 1522 y la imprimió en Sevilla Jacobo Cromberger, el mismo que hizo dos años después la edición en latín.

Una característica de Hernán Cortés fue haber dejado plasmadas para la posteridad sus experiencias en las conquistas que realizó en lo que iba a ser la Nueva España. De las cinco cartas de relación que escribió, una está perdida, pero los especialistas aseguran que sin duda fue él quien la elaboró en julio de 1519 desde la Villa Rica de la Santa Vera Cruz poco tiempo después de fundada esa ciudad.

El libro Disertaciones sobre la historia de la República mexicana desde la época de la conquista que los españoles hicieron a fines del siglo XV y principios del XVI de las islas y continente americano hasta la independencia, escrito por Lucas Alamán, historiador mexicano del siglo XIX, da cuenta de que ese documento es el citado por el cronista Francisco López de Gómara como “Carta de Justicia Regimiento de la Villa Rica de la Veracruz dirigida al emperador Carlos V y a la reina Juana I de Castilla”, es la que el mismo capitán general Hernán Cortés, la Justicia y Regidores de la nueva población que aquel acababa de fundar con el nombre de Villa Rica de la Veracruz, acordaron enviar con dos procuradores a la reina doña Juana y al rey don Carlos, su hijo, el 10 de julio de 1519, con las primicias y muestras de la riqueza de aquella tierra que Cortés comenzaba a conquistar. El CEHM tiene dicho volumen en su biblioteca.

Estas Cartas de Relación, dirigidas al emperador Carlos V, encierran informes pormenorizados de cuanto había ocurrido desde su salida de Santiago de Cuba en 1519 hasta los sucesos más inmediatos acaecidos después de su entrada a la ciudad de México el 20 de julio de 1526, al regreso de la expedición a las Hibueras, señaló el doctor Ramos Medina.

DOCUMENTOS CON SU RÚBRICA

Asimismo, el CHEM cuenta con la edición facsimilar de la Historia de las Indias y conquista de México, editado en Zaragoza en 1552 e impresa en 1977 por la empresa Condumex. La publicación de la segunda y tercera cartas de relación viene acompañada de la traducción latina de esos textos, impresa en Colonia en 1532 por Arnoldo Brickmann. Estos libros son importantes porque a través de ellos Hernán Cortés estaba presente en Europa tras su proeza de haber llegado a estas nuevas tierras.

Además de estas obras impresas de Hernán Cortés, el CHEM tiene testimonios manuscritos en donde aparece su firma. Se conservan dos rúbricas, la primera con fecha 21 de junio de 1526, cuando él regresaba del viaje a las Hibueras y se encontró con que había sido despojado de sus bienes en la ciudad de México, la segunda data del 16 de agosto de ese mismo año, en la cual se dirigía a su mayordomo Nicolás de Palacio Rubio para que pagara a Cristóbal de Bonilla mil 225 pesos correspondientes a lo que se debía a los vecinos de Trujillo; se trata de documentos administrativos de los bienes de Hernán Cortés, que él revisó cuando regresó a Nueva España y se dio cuenta del desastre que habían hecho de sus bienes y escribió una serie de documentos.

 Hay un tercer manuscrito que está dirigido a Palacio Rubio para pagar los sueldos a marineros que van a servir en la armada de los navíos que él envía a descubrir la mar del sur; es un documento extraordinario porque prepara precisamente, si no la conquista, sí el descubrimiento de las tierras que están en el Océano Pacífico y que Cortés con el apoyo de sus propios bienes trató de llevar a cabo con unas embarcaciones que llegaron hasta el mar que ahora lleva su nombre en el noroeste de México, ubicado entre la península de Baja California y el territorio continental del país.

Igualmente, el CEHM tiene una copia de finales del siglo XVII del testamento y codicilo de Hernán Cortés; es una copia fiel del original y es un testimonio de Cortés, de su conciencia y de lo que había logrado en su vida al llevar a cabo la apertura y conquista de estos territorios. Ahí dejó asentado que su última complacencia era reposar en la tierra que él mismo había llamado la Nueva España, de la cual se sentía orgulloso y por eso quiso que sus huesos se depositaran aquí. Actualmente sus restos están en la iglesia a un lado del Hospital de Jesús en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Eso es lo que tiene el CEHM de la época virreinal como grandes tesoros, aunque también resguarda la obra Historia de Nueva España, escrita por su esclarecido conquistador Hernán Cortés, aumentada con otros documentos y notas por Francisco Lorenzana, arzobispo de México, originalmente publicado en 1770 y una de las grandes obras de la literatura en México escrita por quien quiso en el siglo XVIII volver sobre la memoria de Hernán Cortés.