Por Rafael Cardona
Cuando la realidad no agrada, si un estadio de futbol se llena como se ha llenado miles de veces en la deficiente ciudad sin transporte, y además se cierra el tren ligero y los estacionamientos porque hay mucha gente; si las chapopoteras derraman el flujo de sus veneros; si se escurren los aceites y el petróleo o el diésel o el siniestro huachicol desde embarcaciones fantasma, y no hemos podido saber después de más de un mes cómo ha ocurrido, porque somos lentos pero seguros, no importa, nada de eso tiene repercusiones negativas, ni detectamos con nuestros doctos ojitos, daños severos, más bien leves, levísimos, chiquitos, chiquititos, porque la Cuarta Transformación siempre halla la forma de negarlo todo, disminuirlo, achicarlo en la imaginaria solución con palabras (como Nahle), porque si hay seiscientos kilómetros de litoral manchado de aceite o chapo, como le dicen ahora los pescadores del Golfo, la increíble secretaria de asuntos ecológicos, apenas útil para una boda en el Munal, nos dirá con jactancia y displicencia, no hay evidencia de daño grave alguno; y entonces uno se pregunta, si no es grave el efecto del tepache derramado, ¿por qué hemos hecho tanto ruido —por demás inútil— con la creación de la más contundente comisión interdisciplinaria jamás vista por la historia, porque para atender un reguero sin importancia hemos llamado muchos cocineros para un simple consomé de chapopote, porque mire usted, ni siquiera en el desembarco de Normandía se dispuso de tal cantidad de talentos como ahora para atender —insisto—, un supuesto accidente sin relevancia, ni importancia, porque en la palabra presidencial “la causa del derrame y todo (todo es todo), tienen que analizarse de manera interdisciplinaria para realmente conocer (lo ocurrido) y le hemos pedido a la fiscalía (una garantía, indudablemente), también, frente a una denuncia por daño ambiental, que nos ayude con sus peritos para conocer con su propia investigación, evidentemente, este derrame, los impactos que está teniendo, etcétera”, con lo cual ya todo queda resuelto y etcétera, etcétera, para más contundencia, así pues en la interdiscplinaria (cómo suena rotundo eso), asamblea de inútiles están (faltaba más), las secretarías de Marina, Medio Ambiente y Energía, así como Profepa, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, quienes se reunirán cuando sea necesario con la señora Presidenta (con A), porque se sigue trabajando como desde el primer momento en la zona, y atendiendo a los pescadores, aunque estos digan con alvaradeño lenguaje versiones distintas a las de la señora Bárcena, por ejemplo, quien no estaría dispuesta a comerse un robalo al diésel o una docena de ostiones de Tamiahua, con salsa gasolinera. No tienen remedio.

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