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Dante y la divina novela

Por Elisa Alanís

CIUDAD DE MÉXICO. – La novela, casi comedia de pastelazo, que protagonizó el emecista Samuel García al querer dejar a un incondicional en la gubernatura de Nuevo León balconeó no solo al personaje fosfo.

Hoy sabemos que ese capítulo terminó en la renuncia (por lo pronto) de sus aspiraciones rumbo a 2024.

La Suprema Corte actuó a tiempo y evitó una crisis mayúscula. Después lo hizo el Tribunal Electoral. Y ayer, el Congreso local revocó la licencia de García para que reasuma funciones en NL.

A pesar de ello, morenistas como Sheinbaum y Monreal insistieron en seguir el discurso de Palacio y contradecir lo que la Corte ya había aclarado. Otros, como Mario Delgado, fueron certeros.

El “Nuevo Novelón” de Samuel García exhibió miserias. Lo más preocupante fue la capacidad de políticos para manipular el discurso a conveniencia, pisoteando la legalidad.

Es verdad que reinó la confusión jurídica —por lo que tenía que resolver el TEPJF, la SCJN, los amparos promovidos y las suspensiones otorgadas—, pero esto lo aprovecharon, sin ningún pudor, el entonces precandidato y su líder, Dante Delgado.

Samuel, fiel a su tradición, subió a redes videos, historias, textos, etcétera. Muchas de sus declaraciones resultaron falsas. Eso sí, con hartos recursos y difusión de redes.

Quien sorprendió fue Dante. Él pocas veces da entrevistas. En esta ocasión, lo hizo. Estuvo pésimo. Lo que dijo no tuvo sustento. Pero lo peor fue la violencia que ejerció.

No permitió que Azucena Uresti hiciera su trabajo. No quiso, siquiera, que la periodista preguntara. Con superioridad misógina interrumpió una y otra vez. “Va hablar usted o quiere que hable yo”, dijo. “Déjeme que yo le explique”, repitió.

Las preguntas de Azucena eran importantes, mientras el monólogo de Delgado estuvo plagado de imprecisiones.

En Movimiento Ciudadano hay mujeres inteligentes, profesionales, defensoras de derechos humanos. Ojalá a ellas Dante no las violente y, de paso, las escuche.

Porque la gran transformación que requiere México es la de los partidos.

Aquí entre nos

¿Alguien considera lógico que Samuel García, que se decía en segundo lugar y con posibilidades de ganar la Presidencia de la República, deje su codiciada precandidatura para “salvar” a Nuevo León de las garras de una gubernatura interina?

¿Alguien cree que el apoyo de López Obrador a Samuel sea porque defiende la democracia?