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Entre Los Surcos…

Héctor Haros Encinas. titular de la Secretaria del Campo y Seguridad Alimentaria.

Haros, entre lisonja y crítica 

Triste, muy triste debió de ser para el economista retirado de la ganadería, Héctor Haros Encinas. titular de la Secretaria del Campo y Seguridad Alimentaria, el que las versiones vertidas por quienes le ha entrevistado en programas y redes sociales, tanto en Mexicali, como en Tijuana, no sean coincidentes con las de los hombres y mujeres del campo Cachanilla.

Sus colaboradores en la Secretaria del Campo, unos buenos elementos, otros pillos y fanfarrones, pero buenos para convencer con su verborrea, también hay figuras decorativas con mucha promoción personal, pero nada de la actividad de la dependencia.

En el análisis de la balanza, pese a los esfuerzos y dedicación de los muy pocos buenos, la lisonja hacia el economista Haros Encinas, ha sido tanta, a grado de no reconocer que sus argumentos en la exposición los faraónicos proyectos no son creíbles, porque las necesidades de las condiciones actuales son muy distintas.

Externamente, agradeciendo un nombramiento que, según Haros Encinas es honorifico, sin goce de sueldo, también le alientan y simulan mensajes de felicitación durante el desarrollo de los programas, como en el que participo aquí en Mexicali, donde los nombres de los mensajeros fueron coincidentes y familiares, más el agradecimiento del menudo mañanero, del conductor.         

En lo que no hay ninguna duda es que el economista tiene una charla amable, conoce de historia, muestra cultura y mucha bonhomía, agradable para disertación en un convivio de amigos, pero genera el repudio de quienes esperan escucharle propuestas de soluciones a los graves problemas del campo.

Tiene mucha razón cuando menciona pillerías de algunos productores acostumbrados a provocar marchas y plantones para luego extender la mano, pero ignora, porque no lo acepta, que, entre los funcionarios que le acompañan hay participantes en esas pillerías.

En secretario del campo soslaya que en los actos de corrupción que señala, no se generan en forma unilateral, requiere de la participación de uno o más entes que, en muchas de las ocasiones en complicidad con empresarios de centros de acopio, fuentes financieras o despepites, quienes al final se llevan las ganancias y la deuda queda al dueño de la tierra, hoy endeudado y sin garantías. 

Lo que no puede negar el exganadero sonorense es que sus programas y proyectos no llevan un sustento real, nunca da nombres de empresas participantes y oculta todo tipo de convenio aludido, negándose a dar a conocer las condiciones operativas, tal pareciera que, su mano derecha no quiere que la izquierda vea lo que trae.