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Desde mi sofá…

El PRI de BC, moneda de cambio de Alito para el PAN

Por Obed Silva 

Muchos suponían el daño que Alejandro Moreno Cárdenas (Alito) le haría al PRI siendo presidente, pero muy pocos imaginaron el tamaño del perjuicio que le causaría a ese partido.

Como dijera el clásico, a Alito la pandemia le cayó “como anillo al dedo” para poder reformar los estatutos del tricolor en su beneficio.

Pretextando la adecuación de los estatutos en materia de violencia política contra las mujeres, Alito obtuvo del INE autorización para eludir una Asamblea Nacional y vía Zoom, conseguir que los Consejos Políticos Nacional y Estatales modificarán los estatutos del PRI para darle facultades supremas. 

Las recientes reformas a los estatutos le otorgan a Alito poderes absolutos que ninguno de sus antecesores ni siquiera soñaron tener. 

En 2021 únicamente con la firma de Alito se podrán registrar los más de 21 mil candidatos del PRI, entre los que se incluyen los 15 a gobernador, los 500 a diputados federales, 1.063 a diputados estatales y a los 1.926 ayuntamientos por los que competirá.

Para justificar tal exceso, lamiendo la herida que le provocó perder la senaduría de Vanessa Rubio, Alito jura que en las candidaturas pluris registrará a puros priistas.

Conforme a su idea de “urgencia”, Alito podrá remover dirigentes estatales y municipales nombrando en su lugar a encargados.

Bajo los designios de Alito se administrará el financiamiento público que recibe el PRI en los Estados y podrá disponer libremente de los bienes inmuebles de ese partido.   

Alito también se atribuyó la facultad de decidir el sentido en que deben votar los diputados federales y locales, senadores y miembros de los cabildos de todo el país. 

Por último y para completar el secuestro del PRI, Alito modificó los estatutos cambiando el requisito que exigía ir en coalición electoral sólo con “partidos afines” para que ahora sea “con partidos” abriendo el camino de una alianza con el PAN. 

En esta última parte es donde entra en la estrategia de Alito el Estado de Baja California.

En 1989 Alito tenía 15 años de edad y fue cuando el PRI perdió la primera gubernatura del país.

Desde el momento en que el CEN reconoció su derrota en la elección de gobernador de Baja California, se incubó en la mente de los priistas la idea de una traición. 

La larga tradición de partido triunfador hacía imposible pensar que el PRI perdiera una elección tan importante sino fuese mediante un acuerdo político con el Pan.

Así, surgió el concepto de la “concertacesión” como la forma de definir a la negociación de resultados electorales a cambio de apoyos políticos del Pan al gobierno federal.

El pináculo de las “concertacesiones” fue el apoyo panista a la Reforma Energética en diciembre de 2013.  

Ese fin de año, el líder blanquiazul Gustavo Madero festejó diciendo que dicha reforma era “una victoria cultural del PAN”.

Con júbilo el panista remarcó; “lo más elocuente será que próximamente se promulgue la Reforma Energética quedará atrás, en el pasado, la visión del nacionalismo revolucionario…”

En el juego de las concertacesiones, Baja California significó en 2013 una pieza importante pues en ese año hubo la elección local en la que ganó como gobernador el panista “Kiko” Vega. 

Treinta años después de que el PRI perdiera su primera gubernatura, es claro que Alito decidió usufructuar lo que queda del PRI y para ello, aliarse con el PAN le resulta fundamental. 

En el contexto señalado y conforme a la última encuesta de Mitofsky, el PRI en nuestro Estado apenas tiene el 7% de la preferencia electoral y respecto de su candidato a gobernador, aun y cuando es muy conocido, el 49.7% de la gente expresó tener una mala opinión de él.

Ante tales hechos, para Alito el PRI-BC solo le puede servir para un acuerdo con el PAN, por lo que es muy probable que ordene apoyar al candidato a gobernador albiazul a cambio de que el PAN adopte, por ejemplo, al senador peñanietista Mario Zamora Gastelum como su candidato a gobernador en Sinaloa.

En este escenario y sin meditar lo que les espera, el pasado miércoles, 60 consejeros de los 600 que integran el consejo estatal priista con gran entusiasmo levantaron la mano para que Alito pueda intercambiarlos con el Pan. 

La candidez de los priistas bajacalifornianos los terminará de enterrar. 

*NOMAS POR JODER: *

En el PRI hay una persona que confía en que Alito lo postule en la lista de pluris. 

La ingenua persona no cae en cuenta que ocupa el último lugar en una larga fila de aspirantes a lo mismo.

*Nota tomada del portal de AFNTijuana.