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Entre Los Surcos…

Más espejitos al campo 

Por César Villalobos López

Sin duda alguna el sector agropecuario del país continúa creciendo en algunos de sus segmentos, especialmente en el pecuario, para el cual el gobierno de la nación tiene algunas deferencias, sobre todo para los grandes agroindustriales exportadores de todo tipo de cárnicos. 

Igualmente manifiesta un especial interés en impulsar las siembras en los estados del centro y sur de la república, sobre todo en el estado de Guerrero, otorgando a los dueños, o poseedores de la tierra, que no productores, fertilizantes de forma gratuita y que, hasta el ciclo anterior, la distribución resulto un fiasco, con denuncias de corrupción y luego un gran silencio. 

La Secretaria de Agricultura, en el pasado rectora de la actividad agropecuaria, contrario a las expectativas de los hombres y mujeres del campo, los que producen granos, ganado y alimentos, ha sido reducida a mera oficina de información y de promoción social. 

Pero no solo eso, en esta edición, publicamos una nota, donde Arturo Herrera, titular de la Secretaria de Hacienda y su equipo de trabajo en “la ingeniería para el paquete presupuestal de 2021 y los indicios del impacto total que tendrá la pandemia del Covid-19 en la economía este año ya implican agudizar aún más la austeridad en la 4T, lo que implicará el recorte de algunos programas sociales, principalmente de la Secretaría de Agricultura”.

Fuentes de Hacienda adelantaron a LPO que Hacienda y Crédito Público propondrá al Congreso que se destinen recursos públicos a 882 programas sociales. “Eso implicaría una reducción de ocho programas, respecto de los 890 que se registraron este año”, señalan.

¡Ah!, pero también existe la versión de que el gobierno de la nación analiza la desaparición de la Secretaria de Agricultura, -ente con mayor presupuesto para cuestiones sociales que para producir- aun cuando sobre esto, no hay un dato concreto, salvo las filtraciones de información, en la Secretaria de Hacienda y en el Congreso de la Unión.   

En el caso de Baja California, nos equivocamos cuando mencionamos que el economista, agricultor y ex ganadero sonorense, Héctor Haros Encinas, superaría con creces los resultados de su antecesor, Manuel Valladolid Seamanduras – una disculpa Manuel, por no haber valorado bien-, pero hasta donde vemos nos fuimos con el reflejo de los espejitos, representados por los anuncios de proyectos maravillosos.

Sin embargo, la economía del campo está en ruinas, una buena parte de los productores endeudados y sin garantías, muchas empresas de productores en quiebra, por la no recuperación de los créditos otorgados a sus clientes, generalmente sus mismos asociados.  

Los anuncios sobre rescates financieros, no fueron de borrón y cuenta nueva, como muchos pillos la esperaban y en el caso de las empresas, se encuentran abusos de los administradores que se auto prestaron para crecer, pero sin bases seguras y cayeron en insolvencia.

Desde finales del año pasado, la Secretaria del Campo y Seguridad Alimentaria ha pregonado la comercialización segura del maíz, con comprador y buen precio, pero eso resultó mera buena intensión, porque a punto de cosecha, los productores andan de la ceca a la meca en busca de precio y de comprador seguro.

Hasta el momento han encontrado 4 mil 400 pesos por tonelada de maíz, con la empresa representada por Carlos Gratianne y algo similar con Agrovizion Integradora que recoge en campo, a la cosecha, con el ahorro del flete para el productor.

Del trigo sin gluten que, según españoles y argentinos, no es trigo, pero si un cereal muy parecido, se asegura que ya se tienen semilla para su reproducción y se dice – sin ningún documento validador- que tiene mercado asegurado y un precio superior a 8 mil pesos por hectárea. 

Aquí la duda es el rendimiento por hectárea, porque su cosecha fue “Top Secret”, y su reproducción fue encomendada a una empresa privada, desconociéndose términos del convenio, del contrato o del acuerdo pactado por el secretario del campo, no sabemos si con Fundación Produce, con la sociedad donde participa Sanjaya Rajaram, galardonado en 2014 con el Premio Mundial de Alimentación, por sus investigaciones en trigo.  

Esperamos que algún día se nos pueda proporcionar la información sobre este ultimo asunto.